jueves, 12 de abril de 2018

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A ABRIL 2018: buen momento económico con riesgo de guerras comerciales y peligro para los emergentes


Como ha declarado Christine Lagharde, directora del Fondo Monetario Internacional, “nadie puede ganar en una guerra comercial. Perderán los pobres”

GLOBAL:

El primer G-20 presidido por un país sudamericano se celebró en Buenos Aires con la apuesta de los países emergentes de abrir más sus economías al exterior. Lo que contrasta con la inquietud existente derivada de la guerra comercial abierta entre las grandes potencias económicas que ha desencadenado el presidente Trump.
Como es sabido, el G20 nació en 1999 como una reunión técnica de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales y en la crisis económica de 2008 se convirtió en un espacio clave de discusión y toma de decisiones.               
Sus miembros representan 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y 75% del comercio internacional.
La cita ha tenido lugar en un contexto de peticiones a Estados Unidos para que no aplique las tasas del 25% a las importaciones de acero, y la del 10% a las de aluminio que ha implantado el presidente de Estados Unidos.
Los nuevos aranceles de Trump y la amenaza de la UE de tomar represalias con contramedidas han aumentado el riesgo de una guerra comercial, en la que las naciones tratarían de castigarse entre sí con incrementos de sobretasas a las importaciones de bienes.
La crisis en Venezuela también se coló en el encuentro del G20. El punto principal estuvo en la coordinación de medidas económicas para lograr objetivos democráticos en Venezuela, el tratamiento de la crisis económica y humanitaria y la consecución de respuestas constructivas una vez que ese país permita la celebración de elecciones libres y justas.             
La cita de Buenos Aires es la primera de este tipo de las cinco que habrá a lo largo del año. Reunirá a ministros de Finanzas, presidentes de Bancos Centrales y titulares de organizaciones internacionales. Argentina ejerce la presidencia temporal del Grupo formado por los 19 países industrializados y emergentes más importantes, y la Unión Europea.                
Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo; Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional y Olaf Scholz, ministro de Finanzas de Alemania, han sido algunos de los participantes en la cita.             
Según las autoridades argentinas la reunión fue un gran éxito, destacando como aspectos más importantes, al amplio consenso alcanzado respecto a los beneficios del comercio internacional, que junto a la inversión son los motores más importantes del crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo.
Igualmente, hubo consenso respecto a la necesaria respuesta a los desafíos que presentan los criptoactivos o criptomonedas, destacando sus riesgos respecto a la financiación del terrorismo y el blanqueo de capitales. Financieramente, dado su volumen actual, no constituyen aún un riesgo sistémico para la estabilidad financiera, pero hay que vigilar su desarrollo y evolución.
En base a ese diagnóstico, se encomendó al Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) en conjunto con otras entidades como el Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado (CPMI), la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), y al Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que preparen informes sobre el tema de las criptomonedas para las próximas reuniones a lo largo del año.
Finalmente, destacar cierto consenso sobre la necesidad de la búsqueda de soluciones globales de imposición para el logro de un sistema impositivo más justo, moderno y sostenible. Se prevé un informe final para el año 2020 con un adelanto en 2019, que será realizado por la OCDE (a través de su Marco Inclusivo de BEPS, por su sigla en inglés de Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios). Es un trabajo técnico muy complejo que llevará bastante tiempo.

ESTADOS UNIDOS:

Contra la opinión de buena parte de su partido y a pesar del enfado de sus socios estratégicos, el presidente de Estados Unidos ha fijado nuevos aranceles para la importación de acero y aluminio, que serán del 25% y del 10%, respectivamente. Lo hizo en un acto de corte populista, rodeado de trabajadores del acero y del aluminio, un sector que, según Trump, “ha sido devastado por las prácticas comerciales de otros países y que es vital para nuestra seguridad nacional. Ha sido un asalto a nuestro país, señalando que “solo queremos justicia, que todo sea recíproco”. Igualmente adelantó que, “en algún momento implantará un impuesto recíproco a todas las transacciones con su gran rival económico”, es decir, a China.
Trump aseguró que su nueva política comercial no afectará a todos por igual y que su plan será muy flexible: mencionó los casos de sus vecinos México y Canadá, con quienes están en plenas negociaciones para la reforma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que quedarán exentos de momento. Algo similar dijo de Australia, con quien la economía estadounidense tiene un superávit comercial. “Haremos algo con ellos y con algunos otros países”, dijo, pero recordó que “al mismo tiempo, tenemos algunos países amigos y enemigos que se han aprovechado de nosotros durante años”
El acto en que el presidente desencadeno las medidas implantadas, fue la última reunión de Gabinete a la que asistió Gary Cohn (el principal asesor económico de la Casa Blanca) que dimitió por su oposición al plan de aranceles. “Es un globalista”, bromeó Trump sobre el exejecutivo de Goldman Sachs.
La dimisión de Cohn fue el primer síntoma de una reacción furiosa del partido republicano tras confirmarse la medida. Paul Ryan, el republicano que preside la Cámara de Representantes, ha señalado en un comunicado que “las malas prácticas en comercio por parte de países como China son incuestionables, pero que la mejor estrategia es penalizar esas prácticas, no establecer tarifas arancelarias”.
Para muchos analistas la decisión de Trump dañará a la economía americana y a sus trabajadores.
Por otro lado, cumpliendo el guion esperado, Jerome Powell, el nuevo presidente de la Reserva Federal, se ha estrenado en el cargo con una subida de los tipos de interés, que pasan a situarse en una horquilla entre el 1,5% y el 1,75%. Un alza de 25 puntos porcentuales que era esperada en el mercado y que dejó encaminada su antecesora en el cargo, Janet Yellen.
Para esa medida hubo unanimidad dentro del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC). De esta forma, Powell opta por seguir el camino abierto por Yellen para no inquietar demasiado al mercado de valores estadounidense, que en los últimos meses se ha mostrado muy sensible a situaciones de volatilidad.
La Reserva Federal ha reconocido que la economía estadounidense ha arrancado el año con un mayor dinamismo de lo esperado. De tal forma, que incluso ha elevado su previsión de crecimiento para este año 2018 hasta el 2,7%, (supone dos décimas más que en la anterior previsión macroeconómica de diciembre), y para el próximo año 2019 lo eleva hasta el 2,4% (tres décimas más). Powell ha justificado estas mejores previsiones económicas en los estímulos fiscales decretados por Donald Trump, la confianza de los agentes económicos y en las condiciones financieras acomodaticias. Señala el presidente de la Reserva Federal que "la economía está más sana que hace diez años".
La Fed también ha anticipado que va a producirse un “repunte de la inflación en los próximos meses, aunque en todo caso sin sobrepasar el objetivo del 2%”.
La buena situación y marcha de la economía apunta hacia una situación en la que la subida de los tipos de interés será algo más rápida de la marcada por la institución hace ahora tres meses. En estos momentos, solo hay dos miembros de la Fed que esperan que el precio oficial del dinero se mantenga este año por debajo del 2%, mientras que el resto lo elevan hasta el 2% o el 2,5%.
Por tanto, ha quedado abierta la posibilidad de tres nuevas subidas de tipos de interés durante este este año 2018. Consiguientemente, la Reserva Federal posiblemente sitúe a las tasas de interés este año entre el 2,1% y el 2,4%.
El Banco Central estadounidense espera que en el año 2020 los tipos de interés se sitúen ya en el 2,5% (25 puntos básicos más que en su anterior previsión). En cuanto al rango central de los tipos, estarán entre el 3,1% y el 3,6%, claramente por encima de la horquilla del 2,6% al 3,1% que estimaba en diciembre.
Aunque prudentemente, la Reserva Federal no se ha mantenido ajena al buen momento de la economía mundial. Advierte en su comunicado que "la previsión económica se ha fortalecido en los últimos meses, pero advierte que los episodios de volatilidad últimamente sufridos han endurecido las condiciones de financiación en los mercados, por lo que todavía hay que ser prudentes”. Se sigue así la línea de conseguir una retirada de estímulos sin afectar a la confianza de los inversores.
Respecto a la situación del desempleo, se estima que disminuirá en el año 2019, nada menos, que hasta el 3,6%. Sin duda, la mayor economía del mundo se encuentra, claramente, en una situación de “pleno empleo”. Ahora bien, frente a esta circunstancia la Fed aún no observa presiones inflacionistas en la economía, lo que permite argumentar una política todavía muy acomodaticia: "necesitamos que las previsiones de inflación estén ancladas en el 2%", ha remarcado Powell, "no vemos en los datos una aceleración de la inflación".
Por otro lado, el presidente Powell ha querido minimizar el impacto de la política comercial proteccionista que ha comenzado a implantar el presidente Trump pero, al mismo tiempo, ha advertido de los riesgos de esta decisión. Powell ha señalado: "no creo que las decisiones en la política comercial afecten a nuestra previsión de crecimiento, pero si se ha convertido en una preocupación para el futuro".
Igualmente, Powell ha insistido en las consecuencias positivas que tendrá la política fiscal expansiva aprobada por Trump, al considerar que “estos estímulos de la demanda agregada deberían generar también una respuesta positiva por la vía de la oferta, lo que sería positivo para el crecimiento del país en el medio plazo. "las empresas invertirán y así elevarán la productividad del país, aunque los efectos tarden más en aparecer".

CHINA:

China, en respuesta a las tarifas arancelarias que Estados Unidos ha aprobado sobre sus importaciones de acero y aluminio, ha anunciado la imposición de aranceles comerciales a un conjunto de 128 productos estadounidenses.
Según ha anunciado el Ministerio de Comercio de China, un conjunto de 120 productos, entre ellos frutas, frutos secos y vino, tendrán un arancel del 15%, mientras que productos porcinos y relacionados tendrán un arancel del 25%. Se aplicarán aranceles también a algunos productos siderúrgicos. La medida, que ya ha entrado en vigor, es una respuesta a los aranceles estadounidenses sobre el 25% en las importaciones de acero y del 15% en las de aluminio procedentes de China.
Las autoridades chinas ya habían anunciado que responderían a Trump con aranceles sobre importaciones por 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros). Con todo, no se han aplicado barreras comerciales a la soja, tal y como habían amenazado las autoridades chinas (una medida de muy graves efectos sobre el sector agrícola estadounidense, dónde cuenta mayor apoyo electoral Trump). 
China ha emitido un comunicado oficial, dónde insta a Estados Unidos a dar marcha atrás en sus medidas que violan las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y a devolver los intercambios bilaterales a la senda de la normalidad: “se debe evitar una guerra comercial y no abrir una caja de Pandora".
Los nuevos aranceles de China frente a Estados Unidos, lógicamente, aún no responden a la última amenaza de Trump (ya que no se ha materializado) respecto a aplicar nuevas barreras comerciales sobre 60.000 millones de dólares (48.500 millones de euros) en productos tecnológicos anunciadas posteriormente por supuestos robos de propiedad intelectual.
Las medidas de Trump han sido fuertemente criticadas por diversas organizaciones, y la propia OMC ha anunciado que observa con gran atención y cautela las primeras consecuencias de la decisión del Gobierno de estadounidense.
Aunque los aranceles de Trump afectan a otros países, China es el que sale especialmente dañado, ya que hasta ahora el presidente de Estados Unidos ha decidido dejar fuera a sus socios norteamericanos (Canadá y México), así como a la Unión Europea, Australia, Corea del Sur, Brasil y Argentina.
El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha señalado que "estamos procediendo con estos aranceles a menos de que, finalmente, tengamos un acuerdo aceptable y que el presidente dé su aprobación. Lo que estamos haciendo es, a largo plazo, muy bueno para la economía".

UNIÓN EUROPEA:

El próximo presupuesto de la UE abarcará al periodo comprendido entre los años 2021 y 2027. Parece que falta aún mucho para ello, pero en absoluto es así.
La Comisión Europea trabaja ya desde hace meses en la manera de encontrar fondos que cubran o resuelvan el problema de la pérdida de recursos que supondrá el hecho de que el Reino Unido vaya a abandonar la Unión Europea (las arcas comunitarias dejarán de ingresar entre 10.000 y 12.000 millones de euros anuales).
Existen muchas diferencias entre los Presupuestos de un Estado y los de la Unión Europea: en los presupuestos de cada país, los fondos se destinan sobre todo a prestar servicios públicos y financiar sistemas de seguridad social, mientras que en el europeo, se dedican a inversión. Además, los presupuestos de la UE han de estar siempre en equilibrio (ingresos igual a gastos).   Otra de las diferencias con las cuentas públicas de los países es que el dinero europeo ayuda a solucionar una amplia gama de desafíos, tanto dentro de sus fronteras como en el resto del mundo, con el control de la emigración o la política de defensa común como áreas de actuación que cada vez reclaman más atención de la UE.
Durante los últimos años, el presupuesto comunitario ha supuesto una cifra equivalente al 1% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de los veintiocho países de la Unión Europea, y solamente el 2% del gasto público total. Se argumenta en Bruselas que ello “significa que cada ciudadano disfruta de los enormes beneficios de la Unión por menos del precio de un café diario”.
Históricamente, el porcentaje del gasto en agricultura y cohesión se ha reducido, aunque todavía sigue alcanzando una cifra equivalente al 70% del total. Si bien, desde hace unos años ha aumentado la inversión en proyectos de investigación e innovación, en redes transeuropeas de transporte y energía, en programas de movilidad para jóvenes y en actividades relacionadas con la acción exterior europea.
Entre los objetivos prioritarios de las inversiones de la Unión Europea se encuentra en lugar destacado el fomento de la convergencia económica para las regiones menos desarrolladas, a través de las políticas de cohesión que refuerzan el mercado único y crea oportunidades para las empresas, los trabajadores y los consumidores en toda la Unión.
El presupuesto de la UE tiene que ser aprobado por unanimidad tanto en el Consejo de la Unión Europea como en el Parlamento Europeo. Pues bien, en esta complicada situación, el comisario europeo de presupuesto, Günter Oettinger, tiene encomendada la difícil tarea de encontrar países “voluntarios” a aportar más a las arcas comunitarias, a fin de poder mantener las políticas, para lo que está haciendo una ronda de visitas por todas las capitales.
Aunque no se han concretado las cifras, que se harán públicas durante el próximo mes de mayo en forma de propuesta de la Comisión Europea, (aunque todos los países estén dispuestos a contribuir más), el aumento preciso de la aportación podría estar entre un 10 y un 20% respecto a la actual contribución. No obstante, según ha afirmado Oettinger, “algunos recortes serán inevitables tanto en la política de cohesión como en la agrícola ya que, como pasa en la vida, cuando un tío rico se muere hay menos regalos en Navidad”. Y es que hay que tapar el agujero financiero que supone la salida de Reino Unido
Una vez que la propuesta sea aprobada en la Comisión Europea, pasará al Consejo y al Parlamento y en un segundo momento a los Parlamentos nacionales, con un horizonte máximo de aprobación final en mayo de 2019, cuando están previstas nuevas elecciones a la Eurocámara.
El Parlamento Europeo, por su parte, ya ha movido ficha y ha aprobado una propuesta para elevar los gastos del marco presupuestario, que deberían elevarse al 1,3% de la renta bruta de la UE. En materia de prioridades, los eurodiputados señalaron que el nuevo marco presupuestario “debería ampliar sustancialmente los programas de investigación y Erasmus+ con el objetivo de garantizar el progreso en la lucha contra el desempleo juvenil y en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas”.
La Eurocámara también se ha posicionado en materia de nuevos impuestos al proponer un IVA revisado, una parte de lo que ingresan los países con la base imponible común y consolidada del impuesto de sociedades, un impuesto a los servicios financieros o una proporción de la tasa a las empresas del sector digital e impuestos medioambientales.
Por otro lado, en materia de requisitos se ha debatido la posibilidad de condicionar la recepción de ayudas comunitarias al respeto de las leyes comunitarias, como es la libertad de expresión, en clara referencia a los problemas que están teniendo en esta materia en Hungría, Polonia o Rumanía.
Al contrario de los “grandes” de la UE, Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria se han mostrado ya abiertamente en contra de aportar más fondos a las arcas comunitarias. El principal argumento es que hay que aplicar el principio de realidad y si hay un país miembro que sale del club y deja de aportar se tiene, lógicamente, que reducir el presupuesto europeo. Bélgica, Finlandia y Luxemburgo, también contribuyentes netos, se han mostrado en contra de aportar más fondos a Bruselas.
La realidad es que, a más tardar en mayo de 2019, debe haberse alcanzado un acuerdo para que pueda arrancar el presupuesto en 2020: según Bruselas hay una serie de proyectos ya iniciados que está previsto que se terminen a partir de 2020, como son el Rail Báltica, un proyecto destinado a construir un enlace ferroviario vital hacia los Estados bálticos, o la conexión ferroviaria Évora-Mérida que conectará finalmente Lisboa y Madrid. En total, más de 100.000 proyectos financiados por la UE (apoyo a las empresas, eficiencia energética, cuidados sanitarios, educación e inclusión social) no podrían iniciarse a tiempo.
Además, hasta un millón de jóvenes no podrían irse de Erasmus+ en 2021 y se perderían 5.000 empleos en investigación cada mes.

ESPAÑA:

El Banco de España ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento de la economía española para 2018. El organismo ha pronosticado un crecimiento de 2,7% para este año, frente al 2,4% de la estimación inicial. Para 2019, la entidad prevé un crecimiento del 2,3% y para 2020 del 2,1%.
Según la institución, esta revisión del pronóstico responde a un entorno internacional más favorable de lo esperado, una política fiscal más expansiva y una menor incertidumbre política en Cataluña. La actividad exterior, sobre todo en la zona euro, ha ganado fuerza y ha impulsado una mejora de las exportaciones y los indicadores de confianza en España. El organismo redujo su pronóstico de crecimiento el pasado diciembre en 0,2 puntos a raíz de la incertidumbre generada en Cataluña.
El organismo estima que el crecimiento económico en el primer trimestre del año será del 0,7%, en línea con los dos trimestres anteriores gracias al mantenimiento de la demanda interna y a la menor incertidumbre en Cataluña.
Estima el Banco de España que el IPC crecerá un 1,2% de media, experimentando cierto repunte en los próximos meses hasta alcanzar un pico en verano y caerá de nuevo a finales de año. En 2019 el IPC se aceleraría hasta el 1,4% y el 1,7% en 2020.
Las exportaciones continuarán registrando tasas de avance del 4,9% para este año, del 4,8% para 2019 y del 4,5% en 2020. El crecimiento se situaría por encima de las importaciones durante los tres años, por lo que la demanda externa aportará tres décimas al crecimiento en 2018 y dos décimas en los dos ejercicios consiguientes.
El Banco de España estima que las tasas de empleo se elevarán, aunque a ritmos más moderados que los últimos tres años. El organismo espera un crecimiento del empleo del 2,7% con lo que avanzaría a un ritmo similar al del PIB.  El paro descenderá hasta una tasa del 11% para finales del año 2020.
Por otra parte, la entidad estima que el déficit público cierre este año en el 2,5% del PIB, tres veces más que lo acordado con Bruselas. En 2019 será del 2,1% y en 2020 del 1,7%.
En relación al mercado de trabajo, el pasado mes de marzo ha cumplido su tradicional papel en el estacional mercado laboral español. Suele ser el mes en que se inaugura la buena época para el empleo. Y así ha sido en 2018, con la ayuda de una Semana Santa que ha coincidido casi toda con el mes de marzo.
Pues bien, la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 138.573 afiliados. Con este incremento, ha superado los 18,5 millones de cotizantes con empleo por primera vez desde diciembre de 2008. Según el Ministerio de Empleo, también ha bajado el paro registrado: ha disminuido en 47.697 personas situándose en 3,4 millones.
El empuje de la Semana Santa se aprecia cuando se observa la afiliación en la rama de la hostelería, que ha contado con 58.612 nuevos cotizantes en el régimen general y 3.652 entre los autónomos. Es decir, entre ambos regímenes han sumado más de 60.000 afiliados.
Los datos divulgados del Paro Registrado durante el pasado mes de marzo, muestran que se mantiene la recuperación del mercado de trabajo.
Si nos fijamos en las comunidades autónomas, el número de afiliados subió en casi todas ellas, salvo en Castilla-La Mancha. Y donde más aumentó fue en Cataluña y en Baleares, con 28.918 y 25.445 nuevos empleos creados.
La contratación indefinida está mostrando una mayor fuerza, ya que está creciendo por encima de los dos dígitos en los tres primeros meses de 2018. Sin embargo, este tipo de contratos no implica estabilidad en el empleo, como han demostrado en un estudio reciente tres economistas, que han puesto de relieve que el 40% de contratos fijos no llega a cumplir el año.
Por otro lado, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó un 0,1% en marzo en relación al mes anterior y elevó su tasa interanual una décima, hasta el 1,2%, su nivel más alto desde el pasado mes de noviembre.
En el aumento del IPC de marzo han influido principalmente el encarecimiento de los servicios turísticos, por la Semana Santa, y la estabilidad de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas frente al descenso que experimentaron en igual mes del año 2017.
La tasa interanual de aumento de los precios correspondiente a marzo es el decimonoveno aumento mensual que encadena el IPC, e implica que los precios son hoy un 1,2% superiores a los de hace un año.
Tras haber registrado en enero una tasa interanual del 0,6%, la más baja en 16 meses, el IPC interanual volvió en febrero a superar el 1%, tendencia que se ha mantenido en marzo, donde los precios han alcanzado una tasa del 1,2%. Se trata de su valor más alto desde noviembre de 2017, cuando el IPC interanual llegó a situarse en el 1,7%.
En el tercer mes de 2018, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 1,3%, una décima por encima de la registrada en febrero, mientras que la variación mensual fue del 1,2%.
En otro orden, según los datos provisionales de la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España ha superado los 8,3 millones de turistas internacionales en los dos primeros meses del año, lo que supone un aumento del 3,9% con respecto al mismo mes de 2017, que gastaron 9.009 millones de euros (un incremento del 5,2%).
En febrero, España recibió 4,2 millones de visitantes internacionales, un 2,6% más que el mismo mes de 2017, que realizaron un gasto total de 4.507 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,7% respecto al mismo mes de 2017, según los datos provisionales de la encuesta Egatur recientemente publicada.
El gasto medio por turista se sitúa en 1.067 euros, con un aumento anual del 2,1%. Por su parte, el gasto medio diario crece un 8,2%, hasta 143 euros.
La duración media de los viajes de los turistas internacionales es de 7,5 días, lo que supone un descenso de 0,5 días respecto a la media de febrero de 2017.
El Reino Unido continúa siendo el principal mercado emisor, con 1,66 millones de turistas, tras un descenso del 3,1% respecto a los dos primeros meses de 2017. Le siguen Francia, con más de un millón de turistas y una caída del 2,2%, y Alemania que emitió más de un millón de visitantes hacia España (un aumento del 3,5%).
Canarias es el primer destino principal de los turistas extranjeros llegados a España en los dos primeros meses del año, con cerca de 2,4 millones, cifra similar a la del mismo periodo de 2017; Cataluña con casi 1,9 millones de visitantes (+2,4%) y Andalucía con más de 1,1 millones (+1,4%).
Un buen dato, es que se prevé que la deuda publica caiga este 2018 a una cifra equivalente al 97,6% del PIB, al 95,4% en el 2019, y al 92,5% en el año 2020. En ese sentido el Gobernador del Banco de España, Linde, ha señalado que faltan décadas para que baje hasta una cifra equivalente al 60% del PIB.
Se ha presentado el proyecto de Presupuestos del Estado para 2019, que señalan los objetivos que el Gobierno ha negociado con el partido Ciudadanos, pero la situación del posible apoyo del PNV está en el aire, por lo que habrá que esperar al desenlace final.

MERCADOS:

El Ibex ha comenzado el segundo trimestre del año con una caída del 0,53%, lo que ha situado al selectivo alrededor de los 9.500 puntos básicos. Tras la Semana Santa también se ha vivido la preocupación por el temor a una guerra comercial con China. La mayoría de los principales mercados europeos también han registrado caídas arrastradas por ese miedo a una disputa entre EEUU y China. 
Por otro lado, los precios de la vivienda nueva y usada en España, si bien comenzaron a subir hace tres años, han experimentado un fuerte aumento en el último semestre de 2017.
Según un informe de la Sociedad Española de Tasación, el precio medio creció un 4,3% anual, situándose en los 1.532 euros por metro cuadrado. Se trata de la mayor subida desde el año 2007, antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
La situación está llevando a que bastantes analistas adviertan del riesgo de fuertes subidas en el precio de la vivienda, siendo las peor paradas Madrid, Cataluña y Baleares.

EMPRESAS:

Mercadona, la cadena de distribución líder en España, redujo su beneficio en 2017 a la mitad respecto a 2016, tras sacrificar ganancias para acelerar el crecimiento y dar un fuerte impulso de la inversión, que se elevó a 1.008 millones, principalmente en la reforma de tiendas para ofrecer productos frescos y nuevos servicios.
La empresa que dirige Juan Roig ganó 332 millones, un 49% menos. La compañía, en cambio, aumentó su facturación un 6,1%, hasta los 21.011,5 millones. Ya es la compañía con más ventas en España. También elevó su plantilla, que sumó 5.000 nuevos trabajadores, hasta un total de 84.000.
De forma que la compañía está sacrificando beneficio para acelerar su crecimiento e inversión.

lunes, 12 de marzo de 2018

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MARZO 2018: crece el PIB de las economías y, sin embargo, hay cierta sensación de inestabilidad, debilidad y riesgo.


En este año 2018, el crecimiento de la economía mundial superará el 3% (un 3,1% según el dato del Banco Mundial y un 3,9% según el FMI), después de que el pasado año (aumento del PIB mundial del 3,7%) evolucionase mejor de lo que anticipaban las previsiones. Ello se ha debido a la recuperación de la inversión, sustentada por el aumento de la demanda y del comercio global, lo que, a su vez, ha impulsado la recuperación del sector industrial.
GLOBAL:
La economía global está viviendo momentos que invitan a un cauto optimismo: subsiste un amplio consenso en todas las economías desarrolladas y emergentes respecto de la conveniencia de mantener a las economías internacionalmente abiertas al comercio exterior.
Sin embargo, la excepción notable es Estados Unidos, ya su presidente Trump no ha dejado suficientemente claro lo que pretende hacer: ¿pretende retirarse de la cooperación internacional o simplemente se está posicionando para renegociar condiciones más favorables a su país?
Por ahora parece claro que el gobierno estadounidense no va a actuar como patrocinador del cambiante sistema económico global de nuevas pautas que vayan a mejorar las relaciones comerciales mundiales.
Igual ocurre respecto al cambio climático: en estos momentos Estados Unidos es el único país que no está comprometido con el acuerdo de París (que se sostuvo, pese a la retirada del gobierno de Trump). Incluso dentro de esa economía, numerosas ciudades, Estados y empresas, así como una variedad de organizaciones civiles, han dado señales de compromiso creíble con el cumplimiento de las obligaciones del país de cara al clima (con o sin el gobierno federal).
Sin embargo, el mundo todavía tiene mucho camino que recorrer, ya que su dependencia del carbón sigue siendo alta. Existe la posibilidad de que una reducción mayor del coste de las energías no contaminantes mejore esta realidad, pero la economía mundial está a años de distancia de un crecimiento negativo de las emisiones de dióxido de carbono.
Todo esto hace pensar que la economía global se enfrentará a serios desafíos en los meses y años venideros. Y acecha la amenaza de un alto endeudamiento que intranquiliza a los mercados, aumentando la vulnerabilidad del sistema a perturbaciones desestabilizantes. Pero el escenario de base en el corto plazo parece ser de continuidad. El poder y la influencia económicos seguirán desplazándose hacia Oriente, sin cambios súbitos en los patrones de empleo, ingresos y polarización política y social, ante todo en los países desarrollados.
ESTADOS UNIDOS:
El nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, ha manifestado que la economía estadounidense está viviendo una sólida situación, como consecuencia del aumento de las exportaciones derivada de la depreciación del dólar en el mercado de divisas.
Además, ha reiterado su compromiso con el ajuste monetario (ir endureciendo su política monetaria). Por esta razón, ha abierto la puerta a una nueva subida del tipo de interés en Estados Unidos (actualmente se encuentra dentro de una banda del 1,25% al 1,50%).
Powell ha señalado que: “a la hora de evaluar la senda apropiada para la política monetaria en los próximos años, continuaremos buscando un equilibrio entre evitar una economía sobrecalentada y situar la inflación en el 2% de una manera sostenida. En estos momentos, no vemos que las turbulencias vividas en los mercados financieros afecten mucho a las perspectivas de la actividad económica, el mercado laboral y a la subida de precios.”.
El banco central estadounidense espera, dentro de sus previsiones económicas para este 2018, un crecimiento estimado del PIB del 2,5%, y una tasa de paro por debajo del 4%. Se trata de niveles de desempleo considerados como de “pleno empleo”.
EUROZONA:
Respecto al año pasado, la actividad comercial de las empresas en la región del euro pierde empuje respecto al comienzo de año.
El ritmo de crecimiento de la actividad total de la zona euro se ralentizó (alcanzó su máximo de casi 12 años de enero pasado y sin embargo, en febrero ha caído a mínimos).
El índice PMI (Índice de gestores de compras) es un indicador macroeconómico que pretende reflejar la situación económica de un país basándose en los datos recabados por una encuesta mensual de sus empresas más representativas que realizan los gestores de compras. Este indicador, que elabora la empresa Markit Economics desde abril del 2008, viene a anticipar el resultado del Producto Interior Bruto (PIB). 
El PMI compuesto de la zona euro se queda en los 57,1 frente al 58,8 de enero y las estimaciones del 57,5, una caída intermensual notable, aunque el dato final encadena 56 subidas consecutivas y está muy por encima de los 50 puntos que dividen la contracción del crecimiento y también supera con creces el promedio de la serie (53 puntos).
El índice de actividad comercial del sector servicios cae a los 56,2 frente a su máxima de casi diez años y medio registrada en enero 58,0 del mes anterior.
Durante el pasado febrero la producción manufacturera superó al sector servicios, y ambos sectores continuaron en sus mejores cotas de los últimos siete años. Los fabricantes y las empresas de servicios observaron continuas entradas fuertes de nuevos pedidos, mientras que la creación de empleo y las presiones de los precios también se mantuvieron elevadas.
Alemania (57,6), en mínimos de tres meses, se situó a la cabeza, seguida por Francia (57,3, mínimos de cinco meses) y en tercer lugar, España (57,1, máximos de ocho meses).
Los ritmos de expansión en Irlanda (56,8) e Italia (56) cayeron a sus mínimas de cuatro y tres meses respectivamente.
Aunque los nuevos pedidos siguieron creciendo, las empresas no han podido satisfacer las órdenes pendientes y el optimismo empresarial se mantuvo elevado (próximo a su máximo de ocho meses de enero) que también impulsó el empleo, en máximos de siete años, sobre todo en Francia y España.
Chris Williamson, economista jefe de la empresa que elabora el PMI, ha destacado que "la economía de la zona euro parece haberse ralentizado en febrero después de un inicio de año estelar, aunque es demasiado pronto para darle demasiada importancia a la caída, ya que era de esperar una desaceleración frente a los máximos registrados. En lo que va de año, el índice PMI indica que la zona euro está en camino de la expansión trimestral más fuerte de los últimos 12 años, en consonancia con un aumento del PIB a una tasa trimestral boyante, del 0,8% al 0,9%".
Señala este analista, “el repunte también sigue siendo tan generalizado como fuerte. Italia se encamina hacia su mejor trimestre en 12 años, mientras que Alemania está disfrutando del mayor crecimiento de los últimos siete años en lo que va del año. El crecimiento de Francia sigue siendo fuerte y España está en vías de registrar su mejor trimestre desde la fuerte aceleración registrada en la primavera de 2017".
Por otro lado, han aparecido análisis que ponen de relieve que el “secreto bancario” continua intocado y que los paraísos fiscales gozan de ventajas importantes en Europa.
Se ha publicado en el pasado enero una lista de paraísos fiscales, donde aparecían apenas 17 jurisdicciones no cooperativas: no está Suiza (el mayor paraíso de todos), o Bermudas, o las islas del Canal de la Mancha, (algo así como un sumidero de la City de Londres).
En esa lista quedaron nueve nombres; ni siquiera está ya el país de los tristemente famosos Papeles de Panamá, en los que figuran varias grandes fortunas españolas con escaso interés de pagar al fisco.
Pues bien, una filtración masiva de documentos internos de la Unión Europea revela que, además de insuficiente, la lista de los Paraísos citada fue elaborada con la máxima opacidad, con criterios muy discutibles y con fuertes presiones de Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda e, incluso, Francia para suavizarla o sacar directamente del listado a algunos aliados naturales.
El sistema tributario es una especie de “queso gruyer” plagado de agujeros para las multinacionales: las grandes empresas y las grandes fortunas se han especializado en establecer microfiliales en paraísos fiscales en los que los impuestos son bajos o nulos. Lo han hecho con impunidad y, a menudo, con la conciencia tranquila.
La lista europea era una manera de poner coto a ese método, pero los 19 documentos del Consejo Europeo, que han sido filtrados por el grupo de Los Verdes en la Eurocámara, revela, sobre todo, la “absoluta falta de transparencia” en todo ese proceso. Hasta la Comisión Europea coincide: “nos gustaría ver más hambre de transparencia en todo el proceso, pero los Estados miembros no transigen”.
Reino Unido se va, pero Londres torpedea sistemáticamente cualquier tipo de iniciativa fiscal que perjudique a sus excolonias, en especial a las jurisdicciones no cooperantes en estos objetivos de transparencia fiscal. Se pone de manifiesto que el Reino Unido puso todas las trabas posibles para fijar una metodología útil: defendía, por ejemplo, que los países con un impuesto de sociedades “del 0% ó próximo al 0%” no tenían por qué ser paraísos fiscales, siempre según esos documentos. “A pesar de los obstáculos, se consensuó un lenguaje aceptable, pero que aguaba en parte los criterios”, admiten fuentes de la Comisión.
Irlanda y Luxemburgo, que no son paraísos, sí son limbos fiscales que durante décadas han desarrollado la competencia tributaria a la baja, apoyaron demandas británicas. Luxemburgo presionó para evitar las sanciones, que al fin y al cabo son el elemento coercitivo para que los países señalados intenten salir de esos listados. Incluso la Francia del presidente Macron presionó hasta el último minuto para sacar a Marruecos de la lista.
Hay nueve países señalados y 55 jurisdicciones en la lista gris europea (Andorra, Suiza, Qatar, Belice, Jersey, Liechtenstein y demás sospechosos habituales figuran en esa segunda lista, propuesta por el Gobierno español).
Esos 55 países no están en la lista negra porque han mostrado compromisos para cambiar su política fiscal. Pero esos compromisos no son conocidos. El calendario para aplicar las medidas imprescindibles para evitar su salto a la lista negra tampoco es público: Andorra debe anular o modificar cuatro regímenes tributarios (según uno de los documentos filtrados), pero nadie excepto su Gobierno sabe exactamente cuáles son y cuándo debe hacerlo.
ESPAÑA:
La economía española cerró 2017 con un crecimiento del PIB del 3,1%, después de sufrir una leve desaceleración en el cuarto trimestre, cuando creció un 0,7%, una décima menos que en los tres meses anteriores.
Según los datos de contabilidad nacional, la demanda nacional, sobre todo el gasto de las familias y la inversión, han sido las macromagnitudes que más han empujado al Producto Interior Bruto durante el cuarto trimestre, mientras que la demanda exterior disminuyó su ritmo de actividad.
Tras encadenar su cuarto año de crecimiento (ya van tres realizándolo a un a un ritmo superior al 3%), el PIB español se situó en 1,163 billones de euros, su máximo histórico en términos nominales (en euros corrientes), si bien en términos reales (euros constantes) su volumen aún no se ha igualado al alcanzado durante el año 2008.
Según detalla el Instituto Nacional de Estadística (INE), la demanda nacional, que representa el 97,3% del PIB, fue aumentando a lo largo del año pasado y aportó 2,8 puntos al crecimiento total. Creció un 3,2% interanual en el último trimestre, dos décimas más que el anterior y cinco más que en los dos primeros. En este terreno, se aceleró el consumo, para cerrar el año con un crecimiento interanual del 2,5% tras haberlo iniciado en el 1,9%. La aceleración se produjo tanto en el consumo de los hogares (2,5% en el último trimestre, una décima más que en los dos anteriores y tres más que en el primero), como en el público (2,4% a final de año frente al 1% del comienzo)
Igualmente destaca la Inversión dentro de la demanda interna. Sobresale la demanda en bienes de equipo por las empresas y de las familias que han adquirido viviendas.
En términos generales, la inversión se aceleró al 5,6% en la segunda mitad del año, para crecer un 5% en el conjunto del año, casi dos puntos más que en 2016. En este capítulo, las empresas dispararon su inversión en bienes de equipo un 6,1% a lo largo del año (7,7% en el último trimestre). Una tendencia positiva que indica que las empresas se están preparando para afrontar aumentos de su demanda y ventas.
Asimismo, la inversión en construcción creció un 4,6% en 2017, casi el doble que el año anterior y al mayor ritmo desde 2006, antes de la crisis, bien es verdad que desde niveles muy inferiores a los que tenía antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. Actualmente, esta variable solamente alcanza el 68% del volumen que llegó a tener en 2007.
El sector exterior, que contribuyó con tres décimas al crecimiento de la economía en 2017, mostró un comportamiento algo distinto. Las exportaciones crecieron en el conjunto del año un 5%, si bien la tasa del último trimestre del 4,4% fue 1,2 puntos inferior a la del trimestre anterior.
Desglosando ese capítulo, se aprecia una brusca desaceleración de la exportación de servicios, merced al frenazo del turismo extranjero en el último trimestre: el gasto de los no residentes pasó de crecer a ritmos cercanos al 10% en los tres primeros trimestres a un 4,2% en el último. El parón que se aprecia en la contabilidad nacional está en sintonía con el que refleja la estadística de llegada de turistas extranjeros.
Crecieron más las exportaciones que las importaciones, que aumentaron a un ritmo anual del 4,7%, con una desaceleración de todos los capítulos en el último trimestre del año. En una economía que reaccionó a la crisis volcándose hacia las exportaciones, este capítulo encadena máximos históricos de volumen desde hace siete años, mientras que las importaciones (reflejo del consumo interno) aún están lejos de los niveles de 2007. El saldo entre exportaciones e importaciones es positivo en 31.032 millones.
Por lo que respecta a la oferta, las actividades agrícolas e industriales crecieron en 2017 un 3,7%, pero mientras el sector primario registra una trayectoria descendente a lo largo del año, la de la industria es creciente.
El sector servicios se ha mantenido en un 2,6% interanual, cuatro décimas menos que el año pasado. Dentro del sector terciario destaca un trimestre más la reducción de volumen de las actividades financieras (banca) y de seguros. Reducen su tamaño un 1,5% en 2017 y encadenan su noveno año de descenso, situándose en niveles de 2003.
Respecto al empleo, creció en el cuarto trimestre un 2,9% interanual, la misma tasa que había registrado en los dos trimestres anteriores. En el conjunto del año, la tasa de crecimiento es del 2,8%, frente al 3% del año anterior. Esa tasa de crecimiento se traduce en aproximadamente 490.000 empleos equivalentes a tiempo completo más que el año anterior.
Por sectores, el empleo crece más en la construcción, un 5,2%, con un fuerte acelerón en el último trimestre, por un 2,5% en los servicios, un 3,7% en la agricultura y un 3,2% en la industria. Dentro de los servicios, destaca el aumento del 7,8% del empleo en actividades inmobiliarias, mientras que los servicios bancarios y financieros sólo ganan un 0,1%.
Por lo que refiere al comportamiento de los precios, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de consumo (IPC) ha subido en febrero hasta el 1,1%, frente al descenso que experimentó hace un año.
Los precios suben cinco décimas como consecuencia del repunte de los precios de la electricidad en febrero, y después de que la inflación interanual se moderara en el pasado mes de enero hasta el 0,6% como consecuencia de la bajada del recibo de la luz en ese mes.
De forma que en febrero la tasa interanual del IPC ha encadenado 18 meses consecutivos en positivo, después de que, en el pasado enero, se registrara una tasa de crecimiento interanual del 0,6% (la más baja en 16 meses) el IPC interanual ha vuelto en febrero a superar el 1%, registrando la misma tasa que en diciembre de 2017.
Respecto al mes anterior, los precios aumentaron un 0,1% en contraste con los descensos del 0,4% registrados en los meses de febrero de 2016 y 2017.
El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), por su parte, también avanza cinco décimas en comparación interanual hasta el 1,2% y respecto al mes anterior sube un 0,1%. El dato definitivo se publicará el próximo 13 de marzo.
Por otro lado, el Gobierno ha iniciado el rescate de más de 500 kilómetros de autopistas. Todas ellas volverán a ser gestionadas por el Estado momentáneamente después de presentar respectivos concursos de acreedores y ser liquidadas. Serán rescatadas en los próximos meses, si bien los plazos varían en función de cada vía en particular. Entre febrero y marzo el Estado se hará con la mayoría de ellas.
El Consejo de Ministros ha aprobado estos rescates, al autorizar la ruptura de los contratos referentes a la explotación de estas carreteras, que con más de 500 kilómetros representan el 20% de la extensión de la red de carreteras de pago.
Una vez estas pasen a ser gestionadas por Fomento, comenzará la cuenta atrás para determinar la responsabilidad patrimonial de la administración (RPA) que tendrá que hacer frente el Gobierno por asumir su gestión. La RPA es una cláusula muy habitual en los contratos referentes a infraestructuras de titularidad pública, como estas autopistas. Establece que el Estado tiene la obligación de indemnizar a las concesionarias en el caso de quiebra o rescate del activo en cuestión.
Según los cálculos de Fomento, la RPA total será de más de 2.000 millones de euros. Una cuantía notablemente inferior a la señalada por los fondos que adquirieron la mayor parte de la deuda que soportaban las autopistas (unos 4.000 millones), por el Tribunal de Cuentas (3.500 millones) o por Seopan, la patronal de grandes empresas y concesionarias (5.000 millones).
MERCADOS:
Durante febrero se ha vivido el peor mes desde el Brexit en el Ibex, y sin embargo, se ha reactivado la negociación en renta variable y, en mayor medida aún, en futuros y ETF (fondos cotizados en la Bolsa).
Y es que el aumento de la volatilidad ha ido acompañado de un repunte de la contratación en la Bolsa española. De acuerdo con los datos publicados por BME (el Grupo Bolsas Mercados Españoles es el operador de todos los mercados de valores y sistemas financieros de nuestro país) el importe negociado en renta variable española durante el mes de febrero ascendió a 46.555 millones de euros.
Esa cifra supone un aumento del 2,8% respecto a las registradas en el mismo mes del año anterior, y permite reducir al 4,1% el descenso acumulado en el año. Entre enero y febrero se negociaron 97.418 millones de euros.
La fuerza de las caídas con las que comenzó el pasado febrero y el resurgir de los bandazos, dispararon la contratación de fondos cotizados (ETF) un 41,8%. Este porcentaje se eleva al 87% en el número de negociaciones.
Al igual que los fondos cotizados, las turbulencias en los mercados también han elevado la negociación de futuros y derivados. El importe contratado en futuros sobre el Ibex 35 ha subido un 24,6% en febrero, y un 34,5% en el caso de los futuros Mini Ibex 35.
El informe mensual publicado por BME refleja por último un comportamiento más estable en el mercado de renta fija. El volumen negociado bajó un 3,9% en febrero, si bien las admisiones a cotización aumentan un 46,9%.
Por otro lado, el Tesoro Público ha colocado 6.000 millones en un bono sindicado a 30 años, con una demanda de 26.221 millones, la mayor de su historia para esta referencia y la segunda mayor para un soberano europeo a ese plazo. Los títulos cuentan con un cupón del 2,70% y una rentabilidad del 2,726%, la más baja de la historia en este plazo.
En el mercado secundario, en donde ya están cotizando estos activos, el bono a diez años ha subido hasta el 1,53% y la prima de riesgo hasta los 79 puntos básicos. Estos niveles equivalen a 105 puntos básicos por encima del tipo mid-swap (tipo de referencia del mercado interbancario de permutas de tipos de interés), un diferencial 80 puntos básicos más estrecho que en la anterior sindicación a 30 años, que tuvo lugar en marzo de 2016.
La mayor participación en las compras ha correspondido a las gestoras de fondos, con un 40,9%; seguido de entidades bancarias, con un 27,2%; compañías aseguradoras y fondos de pensiones, con un 20%; fondos apalancados, con un 6,2%; bancos centrales e instituciones oficiales, con un 5,6%. Otros inversores han participado con un 0,1% del total de las compras.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, Según datos publicados por el Ministerio de Fomento, el precio medio de la vivienda libre se situó en el cuarto trimestre de 2017 en 1.558,7 euros por metro cuadrado (supone un repunte interanual del 3,1%, encadenando once meses consecutivos al alza).
Frente al tercer trimestre de 2017, los precios subieron el 1,2%, según la misma fuente.
No obstante, el precio de la vivienda se mantiene alejado de las variaciones que alcanzó en el primer trimestre de 2008 (-25,8%). Por contra, se ha recuperado el 7,1% desde el valor mínimo contabilizado en el tercer trimestre de 2014.
En términos reales (descontada la inflación, por tanto, en euros constantes), entre octubre y diciembre del año pasado el precio de la vivienda libre en España creció el 1,7% respecto al mismo trimestre de 2016.
En el caso de la vivienda nueva (menos de cinco años), los precios subieron el 2,3%, hasta una media de 1.804,4 euros por metro cuadrado. Las casas de más de cinco años de antigüedad se encarecieron el 3,1%, con un precio medio de 1.550,7 euros por metro cuadrado.
Por comunidades autónomas, el precio de la vivienda libre subió en trece, lideradas por Madrid (6,9%), Baleares (6,5%), Cataluña (5,3%), Navarra (4,1%) y Canarias (3,9%). Los descensos correspondieron a La Rioja (1,8%), Castilla y León (1%), Castilla La Mancha (0,8%) y Galicia (0,4%).
En los municipios de más de 25.000 habitantes, los precios más elevados se dieron en San Sebastián (3.437,3 euros/m2), Sant Cugat del Vallès (3.060,5 euros/m2), Barcelona (3.053,6 euros/m2), Santa Eulalia del Río (3.004,9 euros/m2), Ibiza (2.939,0 euros/m2), Madrid (2.861,5 euros/m2), Getxo (2.858,6 euros/m2) y Calvià (2.760,5 euros/m2).
Los precios más bajos se registraron en Elda (521,6 euros/m2), Alcoy (577,8 euros/m2), Ontinyent (586,6 euros/m2), Crevillent (599,4 euros/m2), Villarrobledo (601,1 euros/m2) y Puertollano (610,8 euros/m2).
El precio medio de la vivienda protegida en el cuarto trimestre del pasado ejercicio se situó en 1.128,3 euros por metro cuadrado, lo que supone un repunte del 0,4 % respecto al mismo periodo de 2016.
EMPRESAS:
Durante el año 2017 las grandes empresas que cotizan en el Ibex 35 aumentaron sus ganancias aprovechando la mejoría de la economía española.
Estas grandes sociedades ingresaron un 7,6% más en su cuenta de resultados. Las empresas aumentaron sus márgenes tras reducir su carga financiera.
Las empresas españolas han aprovechado durante este tiempo para reducir su endeudamiento (apalancamiento en términos financieros). Esta circunstancia ha aligerados sus costes financieros y mejorado sus márgenes de beneficio.
Esta es una de las razones por la que las empresas que cotizan en el Ibex 35 hayan aumentado más sus ganancias que sus ingresos. La cifra de negocio de las 34 sociedades más grandes de España ascendió a 474.173 millones. Para entender la dimensión de esta cifra, es equiparable a la totalidad del gasto de todas las Administraciones públicas de España. El dato, además, supone un crecimiento del 7,66% respecto al ejercicio 2016, según los datos recopilados de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El beneficio neto atribuido de estas empresas ascendió a 40.122 millones, lo que supone un incremento del 16,26% sobre el año anterior.
La rentabilidad de estas grandes compañías ha crecido durante el último año.

jueves, 22 de febrero de 2018

TECHO DE CRISTAL Y EMPODERAMIENTO DE LA MUJER



En el mes de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Su origen se remonta a principios del siglo XX, ya que viene celebrándose desde 1910 a instancias de Clara Zetkin, quien lo propuso para promover el sufragio femenino en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas.
Con ocasión del evento, António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, ha declarado que “debemos comprometernos a hacer todo lo posible para superar los prejuicios arraigados, apoyar la participación y el activismo y promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer”.
Se habla de “techo de cristal y empoderamiento de la mujer”. Comenzaré tratando de aclarar el significado de estos términos:
El llamado “techo de cristal” es una barrera invisible que encuentran muchas mujeres en su desarrollo profesional, normalmente en el acceso a los puestos más altos de la jerarquía de las organizaciones en las que trabajan, de modo que una vez llegado a este punto muy pocas mujeres consiguen cruzar dicha barrera, quedando la mayoría estancadas en su carrera profesional.
Esa barrera invisible aparece por los obstáculos impuestos por complejos entramados de estructuras, o normas no escritas, que existen en las organizaciones tradicionalmente dominadas por hombres; y también por las limitaciones profesionales que se imponen a sí mismas muchas mujeres (y todavía muy pocos hombres) con objeto de poder conciliar el trabajo fuera del hogar con las responsabilidades familiares y el trabajo doméstico.
Por otro lado, respecto al “empoderamiento de la mujer, se trata de conseguir la plena participación de las mujeres en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad económica, eliminando la brecha salarial discriminatoria existente y, de manera especial, facilitando su acceso a puestos de responsabilidad y toma de decisiones.
Estos objetivos deben ser prioritarios para conseguir la igualación de derechos desde una perspectiva de justicia social, e incluso para estimular el empleo y emprendimiento femenino en todos sus ámbitos.
Las mujeres se concentran en aquellas ocupaciones que tienen relación con los roles y estereotipos que tradicionalmente se les han atribuido. Desde luego, si analizamos la EPA elaborada por el INE, resulta difícil encontrar en determinados trabajos a mujeres y, de la misma forma, también resulta muy escasa la participación del hombre en determinadas actividades que parecen estar reservadas al género femenino. En todos los casos no existen circunstancias físicas o intelectuales que justifiquen tal asignación o distribución del trabajo.
Y es que, a pesar del salto cuantitativo que han dado las mujeres en su incorporación al mundo laboral en las últimas décadas y de que en algunos sectores como en las Administraciones Públicas se haya logrado la paridad, se sigue dando una "segregación horizontal". La presencia femenina se encuentra mayoritariamente representada en determinadas ocupaciones: enfermería y cuidados en la sanidad, la enseñanza, la limpieza, el comercio y la atención al público.
Sin embargo, las mujeres, que frecuentemente obtienen más brillantes expedientes académicos y mejores notas en la Selectividad y en oposiciones y concursos públicos, al iniciar sus estudios se decantan por carreras de Ciencias de la Salud, Humanidades y Ciencias Sociales. De forma, que, a la vista de las estadísticas disponibles, son pocas las que optan por una ingeniería (menos de un 15% de los aspirantes en los procesos de selectividad para estudiar esas carreras son mujeres).
Según estudios publicados, las decisiones que se toman en la edad en la que orientan sus estudios están basadas en mayor o menor medida en estereotipos con los que la persona se identifica, con un desconocimiento enorme, sobre todo, de las profesiones más técnicas.
Por otro lado, aunque el empleo de las mujeres ha aumentado, no ha tenido reflejo alguno en los puestos de dirección, en los que la participación femenina ha permanecido estable en torno al 30%.
La participación de las mujeres en los puestos directivos cae drásticamente a partir de los 35 años. Y las mujeres que no abandonan la carrera directiva después de esa edad no renuncian a la maternidad: los porcentajes de mujeres directivas con hijos menores de 3 años y de 12 años son ligeramente inferiores a los de los hombres directivos.
En las encuestas realizadas aparecen cinco obstáculos principales que limitan más el desarrollo profesional de las mujeres: las obligaciones familiares, la cultura corporativa, los prejuicios de los responsables de recursos humanos, los horarios laborales y la disponibilidad para viajar.
En particular, en los Consejos de Administración en nuestro país las mujeres ocupan el 16% de los puestos en los mismos. Y el porcentaje de presidentas de los Consejos es, tan sólo, del 4% del total. Se ha reducido un 2% con respecto a estudios anteriores.
Es sintomático que, en las compañías lideradas por mujeres, la diversidad del Consejo sea mayor. Cuando una mujer ocupa el cargo de presidenta del mismo o bien sea CEO de la compañía, el número de mujeres en el Consejo de Administración aumenta, con una diferencia de alrededor de un 10% con respecto a las compañías lideradas por hombres.
Finalmente, respecto a la discriminación o “brecha salarial”, según Eurostat, la retribución por hora trabajada de las mujeres españolas es casi de un 19% inferior a la retribución bruta de los hombres (otros organismos apuntan a cifras superiores al 22%). De forma que nuestro país es la sexta economía con mayor brecha salarial de género entre los 28 Estados miembros de la Unión, por encima de la media de la zona euro (16,5% de desfase salarial) y de la propia Unión Europea (16,1%). La realidad, es que hay estudios que señalan que el salario del hombre equivale, nada menos, que al 130% del salario de la mujer.
Además, la crisis ha contribuido a empeorar la situación comparativa de España. La razón, probablemente, se encuentre en que el número de contratos a tiempo parcial es relativamente mucho más numeroso en la mujer (las mujeres contratadas a tiempo parcial ganan un 33,7% menos que los hombres) y, además, se trata de contratos en determinados sectores donde la devaluación salarial ha sido más fuerte con la reforma laboral acometida.
Es evidente que superar todas esas discriminaciones es una ardua y complicada tarea. Pero no se puede limitar a las reclamaciones de los colectivos feministas, sino que es preciso el apoyo justo y solidario del género masculino.
También es imprescindible la intervención de las autoridades que arbitren políticas discriminatorias positivas en favor de la mujer.
Se precisan medidas de impulso que fueron pioneras en la política, donde el éxito de las cuotas ha sido rotundo. Se trata de un tema controvertido para las propias mujeres, pero es indudable que medidas como la aprobada por la Eurocámara el pasado mes de noviembre, fijando el objetivo último de alcanzar en el 2020 una cuota del 40% de mujeres en los Consejos de Administración, van en la buena dirección.