jueves, 14 de diciembre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A DICIEMBRE 2017: es necesario subir los salarios

La Comisión Europea ha elevado sus previsiones de crecimiento del PIB de España para este año del 2,8% al 3,1%, y para 2018 del 2,4% al 2,5%, con una moderación del 2,1% en 2019. Eso sí, hay un peligro para el crecimiento y se llama Cataluña, si bien evita ponerle cifras al impacto que provocaría.
En sus previsiones de otoño, la institución cree que el conflicto catalán puede ser un “riesgo” para el PIB en el futuro. “La reacción de los mercados a los acontecimientos recientes en Cataluña ha sido contenida, pero hay un riesgo de que los acontecimientos del futuro puedan tener un impacto en el crecimiento”.

GLOBAL:

La OPEP, el cartel de 14 productores de petróleo, ha acordado prorrogar durante nueves meses, hasta finales de 2018, los recortes en la producción que, premeditadamente, han logrado subir los precios. De no haberlo renovado, este pacto habría vencido el próximo mes de marzo. A esta decisión se han adherido otros diez productores, entre ellos Rusia, no miembros de la OPEP.
La decisión prorroga la retirada del mercado, que se acordó desde principios de 2016, de casi 1,8 millones de barriles diarios. La medida ha dado lugar a que el precio del brent se haya elevado más del doble, hasta llegar a los 63 dólares actuales por barril.
Rusia ha aceptado por primera vez reducir su producción, pero ha mostrado cierta disconformidad, ya que alega que la política de recortes de la oferta beneficia a los rivales que en Estados Unidos se dedican al fracking. 

UNIÓN EUROPEA:

Alemania ha cerrado el tercer trimestre de este año creciendo su PIB al 0,8%. El impulso viene favorecido por las exportaciones que han aumentado alrededor de un 1,7%.
La economía germana suma ya tres mejores trimestres consecutivos desde antes de la crisis.
El PIB alemán ha crecido a un ritmo interanual del 2,8% entre julio y septiembre, su mejor cifra desde el primer trimestre de 2014. Este crecimiento empuja a la economía de la zona euro, junto a otros países, como España que va a crecer por encima del 3%.
En contraste, Francia e Italia, la segunda y tercera economía del euro, se encuentran a la cola de esa recuperación. Ambas economías, en un momento delicado, crecerán poco en 2017 y 2018 (alrededor del 1,5%).
Italia tiene un problema de sobreendeudamiento y va a entrar en unas elecciones políticas inciertas; y la Francia de Macron se enfrenta a protestas por las calles como consecuencia de las reformas que no acaban de cuajarse.
La Comisión Europea elevó para la eurozona sus previsiones de crecimiento económico este 2017 hasta el 2,2%, el mayor aumento en una década, en tanto que para 2018 anunció un incremento del PIB del 2,1%.
En el tercer trimestre, la eurozona creció al 0,8%, el mejor ritmo en seis años, desde 2011 y, según las previsiones de otoño de la Comisión Europea, el crecimiento se mantendrá algo más bajo, pero en torno al 2%, en 2018 y 2019. Bruselas ha destacado que continua "el ajuste de los desequilibrios" previos a la crisis, y subraya que el paro bajará por debajo del 8% en 2019, aunque con grandes diferencias entre los Estados miembros.
Según la Comisión Europea, la recuperación es aún "incompleta" y está plagada de fenómenos "atípicos. La inversión no termina de recuperarse y no hay incrementos salariales dignos de ese nombre”.
Señala que existen muchos riesgos: en el exterior, las tensiones geopolíticas y el endurecimiento de las condiciones financieras por el cambio de sesgo de las políticas monetarias, especialmente en Estados Unidos; en Europa, la complicación del Brexit; la apreciación del euro (que dificulta las exportaciones continentales); y la aparición de burbujas inmobiliarias y tensiones políticas como el desafío independentista catalán.
Bruselas cree que Cataluña no sólo puede tener impacto en el crecimiento de España, sino que también traslada ese riesgo para el conjunto de la economía europea.
Aunque las recetas tradicionales no han cambiado (reformas y contención de gastos), el informe contiene alguna novedad con algún rasgo marcadamente keynesiano: elevar los salarios "sería importante para la sostenibilidad de la expansión económica" de la zona euro.
Bruselas critica el bajo crecimiento de la productividad, y porque el subempleo es la norma desde Alemania (con los minijobs) hasta España. Pero añade una dinámica más preocupante: los agentes económicos están incorporando a sus expectativas la bajísima inflación.
Finalmente, se especifica que “aunque las tensiones deflacionistas han desaparecido por las políticas extraordinarias de Mario Draghi y su BCE, los índices de precios malviven en una extraña anemia que impide una recuperación completa”.
Por otro lado, el Banco Central Europeo va a comenzar a retirar algunas de las medidas históricamente extraordinarias de política monetaria. Mario Draghi, ha asegurado que ese proceso será gradual para no poner en peligro la reactivación, pero ha pedido a los agentes sociales que den prioridad a las subidas salariales respecto a las medidas de seguridad en el empleo. “Europa necesita incrementos de sueldos”.
Tanto la Comisión Europea, el FMI y el BCE tradicionalmente durante muchos años, vienen postulando reformas laborales que, lo que realmente han conseguido, ha sido quitar poder de negociación a los sindicatos y provocar fuertes devaluaciones internas (bajadas de los salarios) en el Sur de Europa: caídas de los costes laborales con el objetivo de recuperar competitividad.
Pero parece que los tiempos han cambiado: el presidente del Banco Central Europeo lleva meses reclamando subidas salariales ante la constatación de que la inflación no termina de recuperarse a pesar de toda la munición monetaria.
Esa posible situación de agotamiento de la munición de la política monetaria, le lleva a declarar que "la mejoría en los mercados laborales aún debe traducirse en subidas salariales". De forma que ha reclamado la prioridad de los incrementos de los salarios, frente a otras demandas en el mercado de trabajo.
Mario Draghi cree que una parte del problema es que los agentes sociales han incorporado a las expectativas los “animal spirits keynesianos” (la emociones o afectos que influyen en el comportamiento humano y que se puede medir en términos de la confianza de los consumidores): el largo periodo de inflación cero (trampa de liquidez a la japonesa), incluso de riesgo de deflación en el que se ha metido la economía europea.
Según Draghi, "la recuperación de la eurozona es una historia de éxito". El mérito se debe al histórico programa de compra de deuda (la versión europea del QE o programa de expansión cuantitativa) de la mayor parte de la situación.
Igualmente, señala Draghi que no ve riesgos sistémicos para la estabilidad financiera: no contempla una segunda Gran Recesión, a pesar de que avisa algunas burbujas hipotecarias en determinados mercados locales.
No obstante, advierte de que la enfermedad económica europea sigue ahí, en algunas macrovariables: las dificultades de conseguir una aumento de los precios, obligan al BCE a una larga salida del QE, y a dejar los tipos de interés próximos al 0% o, aún durante años, incluso en negativo.
La realidad, es que como se ha citado anteriormente, “la política monetaria ha agotado su munición” (no da para más). En contraste, siguiendo la ideología económica imperante, Europa continúa negándose a acompañar a la política monetaria con estímulos fiscales.
Por esa razón, Draghi, propone una última posibilidad: subidas salariales nada fáciles de imponer, ya que también dependen de la evolución de la productividad y de los agentes sociales.
España es una de las economías donde, dentro del paquete de las reformas laborales, se ha dado prioridad a salarios bajos, con incrementos nulos, o incluso propiciando bajadas salariales.
Por otro lado, para completar la unión monetaria y evitar que el euro salte por los aires en la próxima crisis. Bruselas va a proponer a principios de este mes de diciembre un fondo de estabilización. Algo así como la versión europea del FMI. La Comisión Europea quiere aprovechar la recuperación. Según ha declarado, hay que "completar el euro” (hace casi 16 años desde que las primeras monedas y billetes de euro entraron en circulación en la región).
El borrador de la Propuesta sobre la creación del Fondo Monetario (FME). (podría acabar llamándose Fondo Europeo de Estabilización si cuaja la denominación que prefiere Mario Draghi), tiene en cuenta la sensibilidad alemana, y se inicia con las propuestas del francés Emmanuel Macron, alineado con el jefe de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en la necesidad de activar una reforma más ambiciosa. Las medidas permitirían dar un salto adelante en la Unión Bancaria, al permitir que el FME actúe como cortafuego común cuando se cierre un banco.
Estos son los principales rasgos del nuevo fondo propuesto:
La conversión del Mede (mecanismo de rescate europeo), ya que el nuevo FME será clave para “salvaguardar la estabilidad financiera”.
Contaría con Medio billón más un 20%, para rescatar países "a cambio de una estricta política de condiciones", como ocurrió en el rescate español.
El Mede está formado por los países del euro, que lo financian directamente, mientras que el nuevo FME será más amplio: la Comisión le otorga un papel fundamental en la culminación de la unión bancaria, por lo que el abanico de países que formarán parte de ese nuevo fondo de estabilización incluye los socios que forman parte de la unión bancaria.
El FME apoyará "en el futuro" la función de estabilización de la eurozona: un presupuesto del euro para luchar contra shocks asimétricos, contra crisis en un solo país. La oposición alemana gana la partida en este capítulo: solo se usará después de cada país use sus estabilizadores automáticos (el seguro de desempleo, por ejemplo) y las políticas fiscales discrecionales. "Si eso no es suficiente se podrá activar la función de estabilización", dice la propuesta.
En todo caso, desafortunadamente, el veto alemán sigue presente:  el nuevo FME tendrá un consejo de gobernadores (los ministros) y un consejo de dirección, con un director general, el alemán Klaus Regling. Las decisiones más importantes (elevar el capital o rescatar a un país) se tomarán por unanimidad; los desembolsos de los rescates se aprobarán por mayoría cualificada, con el 85% de los votos (frente al 80% actual). Eso da derecho de veto a Alemania, a Francia y a Italia: cualquiera de esos países puede bloquear una decisión por sí solo. España, con un 12%, sigue sin poder de veto.
Finalmente, en este apartado destinado a la Unión Europea, hay que señalar que en este momento se ha avanzado en la negociación del Brexit. No obstante, la falta de cohesión en el Reino Unido para acudir con una sola voz a las negociaciones, ha impedido el acuerdo: en este caso por la frontera irlandesa.
En las reuniones celebradas, la primera Ministro May aseguró que sólo quedan un par de divergencias pendientes, esperando un próximo acuerdo: “aún confío en que concluiremos esto de manera positiva”.  
La llamada “factura de salida” (cantidades que Londres deberá a Bruselas como consecuencia de la salida del RU) ha dejado de ser un obstáculo insalvable y la solución al problema de la frontera de Irlanda parece cercana. Al cabo, en Bruselas queda la convicción de que el resultado dependerá en buena medida de la capacidad que tenga la líder británica para atraerse el apoyo de su partido y de la formación unionista de Irlanda del Norte que la apoya en el Gobierno. El rechazo de ese partido, la DUP, al encaje único que pretendían certificar Bruselas y Londres fue decisivo para que se frustrara. Y en ese debate los socios europeos poco pueden hacer.  
Los problemas de la frontera entre la República de Irlanda, miembro de la UE, y su vecina Irlanda del Norte, territorio británico que abandonará el club británico con Reino Unido. Londres había rehusado hasta ahora ofrecer salidas concretas ante la evidencia de que, si el país sale de la UE, resulta imposible mantener la frontera invisible que existe ahora entre Irlanda y sus vecinos británicos del norte. Al mismo tiempo, los temores a que cualquier tipo de linde en ese territorio pudiera avivar el conflicto que se prolongó durante 30 años, hasta 1998, han impulsado a todas las partes a prometer que evitarán una frontera física. Pero las alternativas son limitadas.
La presunta solución que parece haber encontrado Londres y Dublín reside en el compromiso británico de que mantendrá su regulación (por ejemplo, en materia fitosanitaria) alineada con la de la Unión Europea para permitir que bienes y servicios sigan circulando sin controles por ese punto norirlandés que, tras marzo de 2019, se convertirá en frontera exterior de la UE.
Pero la convergencia en Irlanda del Norte debe garantizarse permanentemente y en todos los dominios. Y resulta difícil de explicar a las empresas por qué entre Belfast y Dublín no deben someter los intercambios de mercancías a la correspondiente inspección aduanera, mientras que entre Londres y Dublín sí. Está por ver, además, qué ocurriría con el tráfico de personas.
Paradójicamente, la solución para el problema irlandés parece depender de que Reino Unido acepte cumplir con la regulación europea a perpetuidad (las normas que quiso rechazar la ciudadanía al votar no a la permanencia en la Unión Europea).

ESPAÑA:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se ha sumado a las alertas sobre Cataluña: "la persistencia de tensiones en Cataluña podría hacer disminuir la confianza de los consumidores y las empresas, frenando la demanda doméstica más de lo proyectado".
La OCDE deja la previsión de crecimiento de la economía española para el año que viene en el 2,3%, justo la misma tasa de aumento del PIB que remitió el Gobierno a Bruselas. Entonces advirtió de que se podrían perder en 2018 unas 3 décimas por Cataluña, esto es, unos 3.000 millones de euros. En junio, la OCDE había pronosticado un 2,4% para 2018, apenas una décima más.
La Autoridad Fiscal cifró el posible efecto en una pérdida entre 3.000 y más de 12.000 millones, y el Banco de España, entre 3.000 y 27.000 millones en dos años. Todos estos eran escenarios hipotéticos que dependían de cuánto se perpetuaba el problema. "Las tensiones políticas en Cataluña han elevado la incertidumbre", apunta la OCDE.
Hasta ahora solo se han registrado pequeñas caídas en el comercio, el desempleo, las pernoctaciones hoteleras y las ventas de viviendas y automóviles, todas ellas rúbricas afectadas por la incertidumbre tras el referéndum ilegal del 1 de octubre.
Cosa distinta será comprobar si los traslados de empresas terminan restando inversiones y, por lo tanto, capacidad de crecimiento de la economía catalana a medio y largo plazo.
Respecto a 2018 y 2019, el llamado club de los países ricos augura una moderación del crecimiento, si bien permanecerá en niveles robustos: el 2,3% en 2018 y el 2,1% en 2019. "La demanda doméstica se suavizará, conforme se disipe el impulso proporcionado por los precios del petróleo y los impuestos más bajos", sostiene la OCDE. Por otro lado, añade que la creación de empleo sostendrá la demanda interna, y que las ganancias de competitividad seguirán favoreciendo las exportaciones incluso si la demanda externa se ralentiza. Además, la política monetaria continuará apoyando el crecimiento de España.
Eso permitirá bajar la tasa de paro hasta el 15,4% en 2018 y el 14% en 2019. A finales de 2019 se colocará en el 13,5%, avanza el organismo. Sin embargo, esta tasa estará "muy por encima de la de la zona euro" y afecta mucho a jóvenes y desempleados de larga duración. De ahí que recomiende reformas. "Para mejorar el crecimiento de la productividad de España, se deberían priorizar reformas estructurales adicionales que fomenten la inversión y la innovación y mejoren las capacidades de la fuerza laboral", explica. Y pone un mayor énfasis en el habitual recetario para atajar el exceso de temporalidad en el empleo.  
También se insiste en mejorar las políticas activas de empleo para recolocar parados y en reforzar la formación profesional, lo que en su opinión "podría mejorar las perspectivas laborales de los menos cualificados reduciendo la desigualdad".
Por último, aunque la deuda de empresas y familias ha descendido en 55 puntos porcentuales de PIB, la OCDE advierte de que este proceso de desapalancamiento o desendeudamiento no ha terminado. Sobre todo, en las empresas de la construcción y las familias con ingresos bajos. Pese a que reconoce que el sistema financiero español es ahora más fuerte, subraya que todavía se enfrenta a retos en el medio plazo debido a "la baja demanda de crédito y rentabilidad. Incluso si la morosidad ha bajado mucho, permanece relativamente alta en unas pocas instituciones financieras", resalta. Por eso, anima a reforzar todavía más los balances de las entidades.
En cuanto al entorno global, la OCDE destaca la recuperación generalizada de los países. Sin embargo, hace mucho hincapié en que el crecimiento no es todavía lo robusto que debería ser, y se encuentra amenazado por el exceso de deuda y los altos precios de los mercados financieros.
Por lo que respecta al mercado de trabajo, el empleo ha caído y ha aumentado el paro: la hostelería pierde fuelle y no hay otro sector que en temporada alta que lo compense. El paro subió en 7.255 personas, hasta los 3,47 millones, y la Seguridad Social perdió 12.733 afiliados.
Los datos podrían haber sido mejores, si no hubiera sido porque noviembre acumula más indicios de que la crisis política catalana ha enfriado algo su buena marcha económica: el paro registrado subió en 7.391 personas, el peor dato desde 2009.
En noviembre la Seguridad Social perdió 4.038 afiliados, un dato que empeora sensiblemente lo sucedido el año anterior. Otras señales apuntan a que el procés se está cobrando su factura económica: las reservas hoteleras menguan y el comercio minorista vende menos. Y esto acaba por llegar al mercado laboral. En noviembre la Seguridad Social perdió 4.038 afiliados, un dato que empeora sensiblemente lo sucedido el año anterior.
Pero si hay un dato que muestra que las cosas se han deteriorado es el paro registrado. El mes pasado las oficinas de empleo catalanas contaron 7.391. Es el peor noviembre desde 2009. También Baleares tuvo un comportamiento muy negativo. No obstante, si se compara lo sucedido este año con la media registrada desde 2008, se aprecia que el aumento del desempleo en Cataluña supera en un 48% ese promedio. En cambio, en Baleares, donde el final del verano y la temporada turística convierten en habitual una muy pronunciada subida del paro al llegar el otoño (12.500 parados más el mes pasado), el incremento empeoró en un 25% lo sucedido en los últimos nueve años.
Este enfriamiento no se ha trasladado al resto de España, donde el mercado laboral ha seguido mejorando a un ritmo alto. Los datos mensuales han sido negativos, pero por debajo del año pasado. Y, además, cuando se observa los números limpios de los efectos de la estacionalidad ambas cifras se convierten en positivas.
Un aspecto positivo que se repite, es la buena marcha del régimen general, con el que cotizan a la Seguridad Social los asalariados. Su crecimiento supera holgadamente el del conjunto del sistema. En el último año, el incremento es del 4,7%. La cifra absoluta, 625.956 afiliados más en este régimen, casi iguala a la de todo el instituto previsor, en el que también se agregan los autónomos y los regímenes especiales (mar, carbón, hogar o agrario).
Pese a este incremento del régimen general, el volumen total de empleo de peor calidad continúa creciendo y ganando peso en el conjunto del mercado laboral. Según los datos de la Seguridad Social, los afiliados que tenían un contrato temporal y/o a tiempo parcial suponen un 41,3%.
En otro orden, hay que resaltar que en noviembre los precios han registrado una subida interanual del 1,6 %, sin duda debido al incremento de los precios de la gasolina y gasoil. No obstante, esa subida ha sido compensada en parte por la ralentización de otros componentes de la cesta de la compra.
El indicador adelantado del índice de precios de consumo (IPC), que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestra una tasa positiva de inflación por quinto mes consecutivo, pero mucho más moderada que la contabilizada a comienzos de año, cuando se disparó al 3 %.
De confirmarse esta tasa el próximo 14 de diciembre, aún estaría por encima del 1 % que, según las previsiones del Gobierno, marcará al cierre de año, de forma que la inflación media de 2017 se sitúe por debajo del 2 %.
Asimismo, el indicador adelantado del índice de precios de consumo armonizado (IPCA que mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la zona euro) se situó en noviembre en el 1,7% interanual, la misma que en octubre.
En cuanto a la evolución mensual, los precios de consumo subieron un 0,4% en noviembre con respecto a octubre, y un 0,3% en el caso del indicador armonizado.
En otro orden, según ha informado el Banco de España, las empresas siguen manteniendo congelados a los salarios. El dato proviene de la Central de Balances de las empresas no financieras que elabora el Banco de España.
La remuneración media por asalariado entre las grandes empresas disminuyó un 0,2% hasta septiembre, mientras que en 2016 se recortó un 0,1% cogiendo el total de compañías. Al analizar los tamaños de las firmas, las medianas empresas subieron un 0,9% sus salarios hasta septiembre mientras que las grandes los recortaron un 0,2%. Como las mayores compañías del país tienen un peso mayor en la muestra, la media final trimestral da una bajada del 0,2%. En 2016 se dio la misma tendencia: si las pequeñas empresas subieron los sueldos un 0,8% y las medianas los elevaron un 1%, las grandes los recortaron un 0,3%.
Los empleados que entran al mercado laboral cobran menos que los que ya están, lo que presiona a la baja la estadística de remuneración media. Un factor que alimenta este fenómeno es la dualidad laboral entre fijos y eventuales cuya brecha sigue aumentando.
En cuanto a los beneficios han aumentado un 68,5%, y las condiciones de financiación han mejorado, ya que los costes financieros continuaron bajando (un 11,6%).
Una negativa noticia, según datos del INE, es que la inversión en I+D sigue perdiendo peso en España. Y es que, a pesar de la recuperación económica, la inversión en Investigación y Desarrollo ha caído aún más. Aunque el gasto aumentó un 0,7% en 2016, la economía creció un 3,3%. Así que el desembolso se situó en el 1,19% del PIB frente al 1,22% de 2015. Es decir, la proporción de I+D en la economía retrocede.
Pese a que este aspecto tiene un papel fundamental para beneficiarse de la revolución tecnológica, España continúa perdiendo puestos en el ranking europeo.

MERCADOS:

Las tensiones geopolíticas han aflorado. A primeros de diciembre, Las Bolsas europeas, replicando las caídas de Wall Street y el frenazo registrado en Asia, han caído por debajo de los 13.000 puntos del Dax alemán y los 10.200 del Ibex.
Los inversores en Bolsa se decantan por la recogida de parte de los beneficios cosechados en el ejercicio que está a punto de finalizar.
El temor a un recrudecimiento de la tensión en Israel mantiene en guardia a los mercados. El freno de las tecnológicas y los temores a una escalada de la tensión en Corea del Norte, debido a las maniobras militares de EEUU en la zona, han desinflado al Nikkei japonés.
Las Bolsas europeas no logran hacer frente a las presiones bajistas, y los números rojos se generalizaron a principios de este diciembre.
Por otro lado, el Tribunal Supremo español ha dictaminado la nulidad parcial de una hipoteca multidivisa por la falta de transparencia con la que la comercializó el banco, al entender que la entidad no detalló debidamente a su cliente de los riesgos que asumía.
La sentencia adapta la doctrina recientemente fijada por el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), que el pasado mes de septiembre estableció los criterios mínimos de transparencia que deben cumplir los bancos para poder comercializar estos créditos.
El fallo, contra Barclays (cuyo negocio español fue asumido por CaixaBank), allana el terreno a resolver a favor de los consumidores el importante volumen de litigios en materia de hipotecas multidivisa que hay abiertos en toda España. De hecho, varios juzgados españoles se habían adelantado ya a conocer el sentido del fallo del Supremo y venían resolviendo contra la banca en base al pronunciamiento europeo.

EMPRESAS:

El sistema financiero internacional estrenará al comienzo del próximo año 2018, un nuevo método para calcular las dotaciones o provisiones frente al impago de los créditos (lo que en el ámbito contable se reconoce como deterioro de valor).
Según un informe de BBVA Research, la nueva normativa contable IFRS 9, obligará a los bancos a hacer provisiones por los quebrantos esperados, y no cuando se produce el impago, como ahora. La normativa, que en nuestro país está siendo adoptada a través de una nueva circular del Banco de España, obligará a la banca española en su conjunto a elevar un 21% su nivel de provisiones en el momento de adopción del cambio. Esto, según cálculos propios, implicará un esfuerzo adicional de 5.200 millones de euros en dotaciones.
Las provisiones acumuladas por el sector financiero español ascienden actualmente a 48.200 millones de euros aproximadamente, según datos sectoriales. Por tanto, un incremento del 21% supondría elevarlas a 58.300.
Así, el conjunto de entidades tendría que afrontar un aumento en los requisitos obligatorios de 10.100 millones. Teniendo en cuenta que los bancos nacionales tienen ya un colchón de provisiones por encima de los requisitos exigidos de unos 4.900 millones, las necesidades finales se reducen a unos 5.200 millones.
El Servicio de Estudios del BBVA, en su informe mensual de noviembre “Situación Banca”, señala que “a pesar de que el impacto parece reducido para el sistema en conjunto, es muy heterogéneo entre los bancos”. Se calcula que ese incremento del 21% en las provisiones equivale a una caída del nivel de capital de máxima calidad del sector (CET1 establecido por el Comité de Basilea) de 67 puntos básicos.
Tanto el Banco de España como la propia industria bancaria han reiterado en numerosas ocasiones que el impacto de la norma en el sector no tendrá un impacto significativo en términos agregados. Ahora bien, ese aumento del 21% en las provisiones y la reducción del capital de 0,67 puntos está por encima del coste medio para la banca de la Eurozona.

El pasado mes de julio la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) estimó en un 13% el esfuerzo adicional de saneamientos y en 45 puntos básicos la merma de los recursos propios de las entidades como consecuencia de la dotación a esas provisiones.

viernes, 17 de noviembre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A NOVIEMBRE 2017: preocupación por la crisis política en Cataluña.

El panorama económico global es muy diferente al de hace un año. La situación se explica por un mejor rendimiento de la actividad en los países desarrollados, pero también en los mercados emergentes. 
El FMI ha elevado una décima su previsión de crecimiento global para 2017 y 2018, que se queda en un 3,6% y un 3,7%, respectivamente, frente al 3,2% en 2016. La revisión al alza refleja el firme incremento de la demanda en China, Rusia y Brasil. Las condiciones financieras también son generalmente favorables para las economías emergentes y en desarrollo, que se expandirán un 4,6% este año y un 5% a medio plazo.

GLOBAL:

El crecimiento en 2017 va a ser mayor de lo que se esperaba. La economía mundial, por primera vez en mucho tiempo, está creciendo de forma sincronizada; Europa y las economías emergentes son las regiones donde más está sorprendiendo. Y lo bueno, es que para el próximo 2018 las expectativas son todavía mejores. La principal economía del mundo, Estados Unidos, va a crecer a mayor ritmo que en los últimos meses, apoyada sobre todo en la esperada aprobación de la reforma fiscal de Trump, lo que supondría añadir casi un punto más al crecimiento actual. Así, EE.UU. podría crecer más de un 3% el año que viene.
En 2017, Europa ha batido en más de medio punto las estimaciones de crecimiento y el año que viene puede hacerlo con mayor fuerza si se consolida la recuperación de la economía francesa (segunda economía de la zona euro). Emergentes, con China a la cabeza, también deberían sorprender. El viento de cola es evidente. Tipos bajos, políticas fiscales expansivas, sueldos empezando a subir y condiciones de financiación extraordinarias. La economía empieza a coger tracción y los “animal spirits” (representan las emociones que pueden medirse en términos de confianza de los consumidores) empiezan a despertarse. En estas circunstancias, la mayor sorpresa de 2018 puede ser la inflación si se acelera algo más de lo esperado y conduce a los bancos centrales a ir eliminado las medidas monetarias expansivas.

LATINOAMERICA:

América Latina crecerá a un ritmo del 1,2% en este 2017, tras una contracción del 0,9% en 2016. Ello supone una mejora de dos décimas respecto a lo que se anticipó hace solo tres meses. De ahí repuntará al 1,9% en 2018, que en este caso se mantiene respecto a los proyectado en julio. Estas tasas, sin embargo, muestran la dificultad que tiene la región para alcanzar su potencial de crecimiento económico.
Brasil, la mayor economía de la región, ha experimentado grandes dificultades económicas durante los años 2015 y 2016. La recesión el año pasado fue muy importante (contracción del PIB de un 3,6%). De esa cifra pasa a crecer al 0,7% este año, y al 1,5% el año próximo. La aceleración se debe a un importante crecimiento de las exportaciones, gracias a la depreciación de su moneda (el real), y a que ha disminuido la contracción de su demanda interna.
La caída en el valor de su divisa se explica como consecuencia de una política monetaria laxa para estimular el crecimiento. Pero los economistas del FMI apuntan también a que hay preocupación sobre las reformas en curso y señalan en este sentido la debilidad de las inversiones. Confían, en todo caso, que ayuda una recuperación gradual de la confianza conforme se apliquen las medidas para sostener las cuentas públicas.
Respecto a México, sigue manteniendo su crecimiento económico a pesar de los problemas y dificultades existentes en la revisión del acuerdo de librecambio con Estados Unidos y Canadá.
En cuanto a Argentina, la proyección es de un rebote sólido del crecimiento al 2,5% tras una contracción del 2,2% el año pasado, gracias a que el alza de los salarios impulsa el consumo. También repunta la inversión, apoyada por las obras públicas, y su sector exportador se beneficia de un incremento de la demanda externa. La previsión del FMI es que el PIB de la economía argentina crezca cerca de un 2,5% en 2018.
El Fondo Monetario Internacional analiza con detalle, en el informe que presenta a la cumbre de otoño, la evolución de la inflación. Lo previsto es que el alza de precios se mantenga estable por lo general en los países emergentes. Hay una excepción mayor, la de Venezuela, con una inflación del 650% este año y que se disparará al 2.350% el que viene.
Argentina es la segunda excepción. Su economía arrastrará este año un incremento del 27% en los precios, que se moderará al 18% en 2018. Supera el 11% de Turquía, el 13% de Ucrania y el 16% de Nigeria. Solo le supera en este grupo Angola, con cerca del 31%. Para México se anticipa se duplique al 6% este año por la liberalización del precio de la gasolina.

ESTADOS UNIDOS:

El FMI espera que el PIB de la economía estadounidense avanzará a un ritmo del 2,2% este año y un 2,3% el próximo.
La Reserva Federal (Fed) ha decidido mantener los tipos de interés de referencia en Estados Unidos entre el 1 % y el 1,25 %, a la vez que dejó abierta la posibilidad de un alza en su reunión de mediados de diciembre dada la “solidez de la economía”.
La Fed ha señalado que “el mercado laboral ha continuado su fortalecimiento y la actividad económica ha seguido creciendo con solidez pese a las alteraciones relacionadas con los huracanes”.
Reiteró la Reserva Federal que “la inflación se espera que se mantenga algo por debajo del objetivo del 2% anual en el corto plazo”.
El banco central estadounidense celebrará los días 12 y 13 de diciembre próximos, aún con Yellen al frente, su última reunión del año, fecha que los mercados consideran con altas probabilidades de que sea cuando, dada la buena salud de la economía estadounidense, se decida subir de nuevo el precio del dinero.
El presidente Trump ha elegido a Jerome Powell para convertirse en el decimosexto presidente del banco central más poderoso del mundo. De forma que Powell tomará las riendas cuando el mandato de Janet Yellen termine el próximo 3 de febrero de 2018.
Jerome Powell ya es gobernador de la Reserva Federal, y va a ser el primer banquero de inversión que lidera la política monetaria de EE UU.
La elección del financiero deberá ser ahora aprobada por el Senado, donde los republicanos más conservadores apostaban por un cambio más radical. Sin embargo, Trump ha escogido al final una alternativa más segura y que da continuidad a las políticas monetarias actuales.
Jerome H. Powell, conocido como Jay Powell, tiene 64 años. Se formó como abogado en Princeton, pero dedicó la mayor parte de su carrera a las finanzas. Eso le aporta un conocimiento único sobre el funcionamiento de los mercados. Empezó en la firma Dillon Reed en 1984. Ahí estuvo hasta que pasó al Departamento del Tesoro en 1990, con George Bush padre. Tras dejar el gobierno, se hizo socio en 1997 de The Carlyle Group, hasta 2005. Se estima que el patrimonio de Poweell alcanza una cifra superior a 110 millones de dólares.
Powell forma parte del consejo de gobernadores de la Fed (Banco Central de Estados Unidos o Fed) desde mayo de 2012. Fue nominado por Barack Obama. Está, por tanto, plenamente familiarizado con la estrategia de la Fed y ha trabajado con Yellen estos recientes años. Por este motivo no se espera que vaya a imponer un cambio radical de política. En el Tesoro tuvo como responsabilidad la supervisión de la banca y los mercados de deuda.
A diferencia de los otros nombres que estaban sobre la mesa, Powell es partidario de mantener una estrategia de retirada gradual de los estímulos. Trump, de hecho, dice abiertamente que quiere que los tipos de interés sigan bajos. El gobernador Powell no solo conoce el funcionamiento interno de la Fed y el plan en marcha para volver a la normalidad, además es favorable a relajar la regulación financiera.
Según Powell, "el sistema financiero, es de lejos más fuerte y resistente que antes de la crisis". Sin embargo, señala, "trabajaré con mis colegas para garantizar que seguimos vigilantes y estaremos preparados para responder ante cualquier cambio en los mercados o en la evolución del riesgo". También reconoció que las decisiones de la Fed afectan directamente a las familias, por eso asegura que dirigirá su misión de una manera objetiva y preservando su independencia.
Su nombramiento es, sin duda, la alternativa más continuista si la decisión era prescindir de Yellen (podría haber repetido mandato). El sector más conservador del Gobierno hubiera preferido al economista John Taylor, padre de una regla muy seguida en el ámbito de la política monetaria para calcular el nivel neutral de los tipos.
Trump, sin embargo, teme que un encarecimiento más rápido del precio del dinero reste efecto a la rebaja de impuestos que se negocia en el Congreso y dudan de su capacidad para lidiar con una crisis financiera. El elegido por el presidente, sin embargo, vuelve a poner de relieve la relación estrecha que hay entre la Fed y Wall Street.
No obstante, hay cierto temor a que se distancie de Yellen en cuestiones de regulación. Sobre ella, Trump ha dicho en el acto de nominación de Powell que agradece su trabajo. "Hemos trabajado 10 meses juntos. Ha servido con dedicación y devoción".
La última vez que un presidente no sirvió dos mandatos fue en 1979. Al sustituir a Janet Yellen, nominada por el demócrata Barack Obama, el republicano Donald Trump rompe con la tradición por la que el nuevo presidente mantiene al elegido por su predecesor. Lo hizo Ronald Reagan con Paul Volcker, después Bill Clinton con Alan Greenspan. El propio Barack Obama mantuvo a Ben Bernanke.
Trump no solo rompe con la práctica de dar continuidad al presidente de la Fed elegido por su predecesor, además elige a un candidato que no está formado como economista. Es algo que no pasaba desde hace 40 años. Powell, sin embargo, es una persona reconocida tanto por la comunidad de economistas como por los inversores. Está por ver, en todo caso, cómo el mercado interpretará sus palabras.
En todo caso, muchos analistas señalan que el momento del cambio es complejo. La Reserva Federal está comenzando a desprenderse de los títulos de deuda que fue acumulando durante la crisis financiera (ascienden a, nada menos, que 4,5 billones de dólares) En paralelo se dispone a subir tipos en diciembre. Aunque con el cambio Trump busca a alguien que se ajuste más a su doctrina, prefiere conservar la calma que se vive en Wall Street.
Si Trump hubiese optado por un cambio más radical, se corría el riesgo de que la volatilidad del mercado creciera ante la incertidumbre por el curso que iba a tomar la política monetaria.
Trump criticó a Yellen con dureza durante la campaña electoral, a acusarle de adoptar una estrategia favorable a los demócratas. El pasado verano, sin embargo, reconoció su trabajo al frente de la institución y la incluyó en la lista de candidatos. El republicano, en cualquier caso, está siendo muy consistente a la hora de tomar distancias de las políticas y las personas en los puestos clave de su predecesor.
No hay que dejar de señalar que los argumentos a favor de la reelección de Yellen eran evidentes: la recuperación económica estadounidense en curso; el reforzamiento del mercado laboral; la inflación está bajo control; y en los mercados existe total calma. A esto se le suma que comunicó de una manera clara y precisa el curso de su estrategia, para evitar sobresaltos innecesarios de los inversores en todo el mundo.
Sin embargo, su continuidad planteaba varios problemas políticos a Donald Trump: está eliminado a los nombramientos clave que hizo Barack Obama. Además, Trump es favorable a la desregulación financiera para impulsar el crédito. Janet Yellen, por tanto, no es la persona que se ajusta a su doctrina.
Ahora bien, sin duda, Yellen es la profesional que mejor entiende cuáles son las necesidades de la economía de EE UU. Se trata, además, una de las grandes expertas en el análisis de las fuerzas del mercado laboral. 

UNIÓN EUROPEA:

Por primera vez en una década, el Banco Central de Inglaterra ha subido los tipos de interés. El alza es de 0,25 puntos, hasta situarlos en el 0,50%. Después de años de rebajas, se ha dado un paso hacia una política monetaria normalizada. Sin duda, la decisión se ha adoptado en base a un desempleo bajo y una inflación más alta que en años recientes.
Sin embargo, “no es oro todo lo que reluce”, ya que también existen algunas previsiones negativas: el Brexit está afectando a las cifras de inversión y la salida de la Unión Europea está ocasionando efectos negativos en las expectativas económicas. La incertidumbre asociada la salida de la UE, además, está afectando al consumo doméstico. Todo ello, ralentiza el crecimiento económico.
Según el Comité de Política Monetaria del Reino Unido, habrá un crecimiento de su PIB del 1,7% al año durante los tres próximos ejercicios. Se trata de un desempeño sustancialmente inferior al 2,5% que ha sido la media en las últimas décadas, pero lo bastante alto como para generar inflación, debido a la incertidumbre del Brexit, la baja productividad y el escaso margen para aumentar las cifras de empleo.
Igualmente, el Banco de Inglaterra ha comunicado que mantiene el programa de compra de activos a su ritmo actual de 10.000 millones de libras. Ha señalado el Banco que la subida supone el inicio de un alza “gradual” del costo del endeudamiento. De la misma forma, ha señalado la institución, que se precisarán dos subidas más en los próximos dos años para, de esta forma, controlar la subida de los precios.
Lo cierto, es que la medida supondrá que alrededor de cuatro millones de hogares con hipotecas a interés variable deban enfrentarse a una subida del precio de su hipoteca. La autoridad monetaria calcula que cerca de dos millones de personas no han experimentado nunca una subida de los intereses desde que firmaron su hipoteca. La subida, no obstante, proporcionará un modesto aumento en las ganancias de 45 millones de ahorradores que se verán favorecidos por esa mejora los intereses que perciben.
Los tipos de interés en Inglaterra habían estado en el 0,5% desde mayo de 2009, cuando la institución los redujo por la crisis financiera global. Bajaron todavía más, al 0,25%, en agosto de 2016, poco después de que los británicos decidieran abandonar la Unión Europea en el referéndum celebrado en junio de ese año. El Brexit produjo tensiones en las Bolsas y la depreciación de la libra, por lo que el Banco de Inglaterra optó por aquel recorte de los tipos.
En estos momentos, con una tasa de paro del 4,3%, la economía británica ha resistido mejor de lo previsto los efectos de la negociación con Bruselas. Aunque el avance interanual del PIB es el 1,5% (más débil que en 2016), en términos trimestrales creció en el tercer tramo del año un 0,4%, por encima del 0,3% de los dos trimestres precedentes. Los precios han subido un 3%, y la autoridad monetaria espera que este mes alcancen un máximo del 3,2%, con lo que la subida de los tipos va en parte encaminada a evitar un alza excesiva del nivel de precios.
La subida de tipos en Inglaterra, aunque sea de forma suave, es un paso en el regreso a políticas monetarias anteriores a la Gran Recesión. El banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, ya tomó la decisión de comenzar a subir los tipos en diciembre de 2015. Los elevó un cuarto de punto y los situó entre el 0,25% y el 0,5%. Desde entonces, ha realizado otras dos subidas. El Banco Central Europeo, por su parte, mantiene todavía invariables los intereses en el 0%, su mínimo histórico. Mario Draghi apuntó en la última reunión del consejo de gobierno, la de octubre, que probablemente hasta 2019 no lleguen las subidas a la zona euro, aunque dependerá de la evolución económica.
Por otro lado, el posible estancamiento en la negociación del Brexit entre la Unión Europea y el Reino Unido, preocupa al Fondo Monetario Internacional (FMI):  la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha alertado frente a la “incertidumbre en que la recuperación no es completa”.
La Unión Europea tiene el gran reto de diseñar la salida de quien fuera uno de sus socios más poderosos, actualmente estancada, por lo que ha crecido la preocupación por un posible Brexit duro, desordenado, en el que entren en vigor las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMT) como único marco de relaciones comerciales, por la no existencia de un pacto alternativo entre el Reino Unido y la Unión Europea.
Lagarde señaló que “simplemente no puedo imaginar que eso ocurra. Porque ¿qué significaría para la propia gente, para los europeos que viven en Reino Unido o los británicos ubicados en la Unión Europea?”. Reclamó “un enfoque de las negociaciones más preciso para reducir la incertidumbre que, recalcó, está dañando al potencial de crecimiento económico”.
Port otro lado Mario Draghi, ha señalado la salida de las medidas monetarias extraordinarias, decidiendo la retirada gradual de las excepcionales medidas en las que se ha apoyado la economía europea durante los últimos años. Las armas con las que el BCE ha combatido la crisis financiera y de deuda soberana, primero; y el fantasma de la deflación, después.
Una decisión que era esperada y que supone un paso más hacia el fin del quantitative easing (QE) o programa de compra masiva de Obligaciones o valores representativos de deuda, sobre todo pública, que Draghi puso en marcha en marzo del 2015. Una decisión sin precedentes y puede que sea la más arriesgada que se haya tomado nunca en la eurozona.
En estos momentos el BCE está adquiriendo, nada menos, que una media de 60.000 millones de euros al mes. Compra, sobre todo, deuda soberana, aunque también de empresas no financieras, y otros productos como cédulas hipotecarias. De la magnitud de su actividad da buena cuenta el balance del Banco Central Europeo, próximo a los 4,5 billones. Es el doble de la cartera que disponía en marzo del 2015, cuando arrancaron las compras (equivale a una cifra equivalente al 142 % del PIB de la eurozona).
Pues bien, lo seguirá haciendo al mismo ritmo hasta que se acabe el año. Pero, a partir de enero se gastará la mitad: 30.000 millones de euros al mes. Y así durante nueve meses más. Hasta septiembre del año que viene. En total, otros 270.000 millones de euros.
Eso siempre que no haya novedades funestas en los riesgos que nos acechan, como el brexit; la situación en Cataluña; las elecciones italianas; el relevo al frente de la Reserva Federal...
Mario Draghi no termina de fiarse: por eso dejó abierta la posibilidad de incrementar nuevamente la cuantía o alargar la vida del programa si fuese necesario. Y eso que se congratuló de la “sólida y amplia expansión económica de la eurozona”. Pero en esta crisis no conviene bajar la guardia.
Ahora bien, respecto al tipo de interés no ha habido cambios, ni se vislumbran: “el consejo de gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos”, es la frase con la que la institución señala sus decisiones desde hace tiempo a este respecto.
Se deduce pues, que el tipo de interés oficial, ahora en un histórico 0 %, difícilmente subirá antes del año 2019. El año que verá el fin del mandato de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo.

ESPAÑA:

El servicio de estudios de BBVA ha advertido de que la economía española podría perder por Cataluña entre 0,2 y 1,1 puntos de crecimiento de su PIB en 2018, dependiendo del grado de incertidumbre que se genere, de cuánto tiempo se extienda ésta y de su contagio a otras regiones. O lo que es lo mismo, se podrían evaporar entre 2.000 y más de 12.000 millones del PIB español.
La entidad ya rebaja tres décimas sus previsiones de crecimiento para el año que viene debido a las tensiones políticas: del 2,8% al 2,5%. En cuanto a este año, también recorta el pronóstico del 3,3% al 3,1%, aunque estas dos décimas menos no se explican por la situación en Cataluña.
La crisis catalana ya está restando crecimiento del año que viene, a pesar de que todavía solo se detectan unos niveles de impacto relativamente contenidos. Para que se llegue a restar esa horquilla de hasta 12.000 millones, la incertidumbre debería prolongarse hasta finales de 2017. Y el daño podría superar incluso los 12.000 millones si las tensiones continuasen durante el próximo año.
El Gobierno también bajó tres décimas su estimación de crecimiento del PIB español por causa de Cataluña. Solo que esa modificación dejaba el crecimiento de 2018 en el 2,3% y no el 2,5%, si bien el ministro Guindos ha explicado que tras la aplicación del artículo 155 el efecto sería nulo y podría crecerse "incluso más del 2,5%". La Autoridad Fiscal ha calculado que el PIB podría perder hasta 1,2 puntos en 2018, Y el Banco de España ha estimado que podría costar hasta más de 2,5 puntos durante los dos próximos años. 
Igualmente, en relación a este 2017, el servicio de estudios del BBVA estima que el aumento del PIB será de dos décimas menos a consecuencia de la inesperada debilidad de las exportaciones registrada en los últimos meses, y a que el consumo de las familias está moderando su impulso.
El servicio de estudios de BBVA también alerta sobre una desaceleración del turismo, "posiblemente por factores estructurales". Parte del extraordinario crecimiento registrado en los últimos años se debe a la inestabilidad que existía en otros destinos del Mediterráneo más baratos. En tanto que esa inestabilidad se corrija, España podría ir perdiendo pujanza. Y eso ya se está plasmando en las cifras. La entidad resalta que durante el último año se ha producido una ralentización de los ritmos de crecimiento: "el sector turístico podría estar acercándose a niveles de saturación, particularmente en los destinos tradicionales de playa". 
Por otro lado, se han conocido los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del INE correspondiente al tercer trimestre: sus resultados han sido buenos, ya que se han creado 235.900 empleos, por lo que el número de ocupados supera los 19 millones de personas.
La cifra anterior supone que, desde el primer trimestre de 2014 (cifra más baja de ocupados) se han recuperado 2,09 millones de empleos. No obstante, aún quedarían por crear otros 1,7 millones de empleos perdidos, tomando como referencia el récord histórico de 20,75 millones alcanzados en el tercer trimestre de 2007, en vísperas de la crisis.
El empleo temporal, según la EPA analizada, ha aumentado en 148.900 asalariados, mientras que el indefinido sólo ha subido en 67.500 personas.
La tasa de desempleo está situada en el 16,3% (más de 16 personas que quieren trabajar no lo consiguen). Aunque esta tasa está por encima de la media europea.
Por otro lado, el Banco de España advierte de las terribles consecuencias económicas que pueden tener las tensiones políticas en Cataluña si estas persisten a medio plazo. En un informe de riesgos para la estabilidad financiera publicado por la entidad, se afirma que la economía española podría perder por culpa de la crisis catalana entre 0,3 y algo más de 2,5 puntos de PIB en dos años, es decir, tendría un coste entre 3.000 y más de 27.000 millones. En el peor de los escenarios, el organismo subraya que se podría evaporar hasta un 60% de todo el crecimiento proyectado para los años 2018 y 2019. Además, Cataluña corre el riesgo de llevarse la peor parte y entrar directamente en una recesión.
 "La incertidumbre generada a raíz del desafío independentista en Cataluña podría traducirse asimismo en un menor nivel de actividad y empleo en los próximos meses". Y el informe explica con detalle cómo ocurriría el proceso: "Podría deteriorar la confianza de los agentes económicos y, por esta vía, afectar a sus decisiones de gasto e inversión. Además, la incertidumbre y los problemas de confianza podrían propiciar un endurecimiento de las condiciones de financiación para el conjunto de sectores residentes". Incluso señala que "los mercados financieros españoles ya han presentado una evolución comparativamente menos favorable, en parte como consecuencia de la incertidumbre generada por las tensiones políticas en Cataluña".
Los equipos técnicos del Banco de España dibujan básicamente dos escenarios. Uno más benigno en el que la incertidumbre se mantiene en los niveles vistos durante el tercer trimestre y esta no va más allá de 2017. Por lo que en este se deduce que las tensiones acabarían con las elecciones del 21 de diciembre. Bajo esa hipótesis, el coste acumulado podía llegar a las tres décimas de PIB, es decir, unos 3.000 millones de euros, durante los años 2018 y 2019.
El otro supuesto más adverso, en el que el conflicto se prolonga durante los dos próximos años y alcanza unos niveles de estrés similares al inicio de la crisis de 2008 o a cuando la economía española estuvo al borde del rescate allá por 2012. En ese caso el daño para la economía podría dispararse hasta algo más de los 2,5 puntos de PIB, es decir, más de 27.000 millones de euros. "Este último escenario comportaría una reducción de cerca del 60% del crecimiento considerado en el escenario base para el conjunto de la economía española y una recesión de la economía catalana durante buena parte del horizonte analizado", afirma el informe. 
No obstante, señala el informe que son riesgos hipotéticos "a título meramente ilustrativo y provisional", de hasta dónde podrían llegar las cosas si se intensifica o enquista el desafío soberanista. No son previsiones y, por tanto, podrían perfectamente no ocurrir. "En todo caso, permiten evidenciar los significativos riesgos y costes económicos de la situación provocada por las iniciativas independentistas en Cataluña. La pronta normalización de esta situación podría mitigar la incidencia de los riesgos para la economía analizados”.
En todo caso, el informe coloca además a Cataluña como uno de los principales riesgos para la estabilidad financiera y bancaria de España. Por una parte, el organismo cita como riesgos los problemas de rentabilidad de la banca y un posible ajuste brusco de los mercados por motivos geopolíticos o por unas bajas expectativas de crecimiento. Y, a renglón seguido, añade: "adicionalmente a los dos factores señalados, existe otro factor de riesgo a tener en cuenta, que es la tensión política en Cataluña y sus eventuales repercusiones sobre las condiciones de financiación en los mercados de capitales y sobre el conjunto de la economía española".
Simplemente, por citarlo, apuntan fuentes financieras, que en los días posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre se estuvo muy cerca de una situación de riesgo de “corralito”. Ante el riesgo de quedarse fuera del paraguas del BCE, los bancos catalanes sufrieron una severa fuga de depósitos. Y ello les obligó a cambiar su sede para garantizar ante depositantes e inversores que seguirían bajo el amparo del eurobanco. Solo así lograron mitigar la sangría.

MERCADOS:

En este momento, ya hay más de 2.000 empresas menos con sede social en Catalunya, un Ibex 35 que, sin grandes oscilaciones a lo largo de estas semanas, ha acabado subiendo desde la jornada siguiente al referéndum del 1 de octubre y una prima de riesgo en retroceso.
Es el resumen del comportamiento de los mercados un mes después de esa consulta. El referéndum marcó el inicio de la fase más crítica de la crisis institucional catalana y llevó al conflicto a las portadas de los medios internacionales tras las imágenes de las cargas policiales del 1-O.
El efecto más palpable de esta crisis ha sido el traslado de un total de 1.883 empresas que han trasladado su sede social desde Catalunya a otras regiones de España entre el 2 y el 30 de octubre, según el balance diario que ha facilitado el Colegio de Registradores Mercantiles de España.
Tras la entrada en vigor de las medidas del artículo 155 de la Constitución, la convocatoria de elecciones anticipadas en Catalunya y la destitución del Ejecutivo de Carles Puigdemont, según la agencia de calificación de riesgos S&P, ha reducido las probabilidades de una escalada de la tensión en Cataluña a corto plazo, siempre que se dé una aplicación "ordenada" del 155. S&P considera que la actividad económica en España sigue mostrándose fuerte.
Los últimos acontecimientos en Catalunya, según su análisis, no deberían tener un impacto inmediato sobre el rating de la deuda de España ni sus perspectivas, aunque las tensiones ya existentes en la región pueden provocar una caída sostenida en los negocios y en la confianza del consumidor en los próximos meses, especialmente en Catalunya, aunque, se añade, que esas consecuencias económicas aún no han emergido.
A lo largo del mes de octubre, y tras un decreto exprés aprobado por el Gobierno central para facilitar esa decisión, han movido su sede social fuera de Catalunya seis de las siete empresas catalanas del Ibex 35 (sólo se ha quedado Grifols), incluyendo a dos emblemas como Caixabank y Sabadell.
El Ibex 35 se ha revalorizado desde el 2 de octubre un 2,6%. Ha cerrado el mes en su nivel más alto desde agosto tras avanzar un 1,3% en octubre y acumular una subida del 12,5% desde enero, ligeramente superior a la del Eurostox 50.
Los valores del Ibex que mejor se han comportado desde el 2 de octubre han sido Cellnex (una de las empresas que trasladaron su sede a Madrid), con una subida del 10,5%; la multinacional ArcelorMittal (cuya matriz está en Luxemburgo), con un avance del 10%; Siemens Gamesa (+12,16%) y Grifols (+9%). En el lado contrario, destaca el retroceso de Dia, con un 14,2% desde el 2 de octubre, y que la semana pasada presentó unos resultados por debajo de lo esperado. Entre los bancos, sólo Caixabank ha retrocedido ligeramente (0,84%).
Por su parte, la prima de riesgo se situaba a finales de octubre en el nivel más bajo desde el 19 de septiembre al alcanzar los 109 puntos básicos, frente a los 124 puntos del pasado 2 de octubre y lejos de los 136 puntos que llegó a alcanzar a lo largo del mes pasado.
En cualquier caso, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha señalado que la prolongación de la crisis institucional puede tener consecuencias "notables" sobre los mercados y la actividad económica.
Concretamente, apunta en su última Nota de Estabilidad Financiera que en los mercados se puede producir un "endurecimiento" de las condiciones de financiación de los agentes y una "pérdida de confianza" que den lugar a descensos de las cotizaciones y a "rebrotes puntuales" de la volatilidad.

EMPRESAS:

El Banco Santander ganó 5.077 millones de euros en los primeros nueve meses, un 10% más que el mismo periodo del año anterior, tras destinar 515 millones a cargos extraordinarios, según la entidad. Los ingresos del grupo subieron un 10% mientras que los gastos lo hicieron en un 7%. En ocho de los diez mercados principales tuvo incremento de ingresos.

La presidenta del banco, Ana Botín, ha declarado que: "estamos muy contentos con los avances conseguidos desde que compramos Banco Popular en junio. Hemos ampliado el capital necesario, alcanzado un acuerdo para la venta de los activos inmobiliarios y recuperado más de 10.000 millones de depósitos de clientes". La entidad inyectó 13.000 millones para frenar la fuga de depósitos, que alcanzó los 20.000 millones en total. El Santander compró el Popular por un euro con una aportación de recursos propios de 2.000 millones procedentes de los accionistas y parte de los bonistas que perdieron su inversión.

miércoles, 11 de octubre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A OCTUBRE 2017


La incertidumbre es la peor compañía para las decisiones de los agentes económicos, y el desafío separatista de Cataluña puede afectar a la situación económica española.
El miedo del dinero se acelera en cuestión de segundos: ha caído la cotización en la Bolsa de los bancos catalanes y, alguno, ya ha cambiado de sede social ante el temor de perder el paraguas del BCE y del Fondo de Garantía de Depósitos. Se anulan las reservas turísticas a Barcelona, y abandonan Cataluña las sedes de las grandes compañías.
ESTADOS UNIDOS:
Según la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, la economía estadounidense ha crecido durante el segundo trimestre de este año a una tasa interanual del 3,1%. Se trata del mayor crecimiento económico en este año 2017.
La Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos), una vez cumplidos ya diez años de la crisis financiera, momento en que se inició con extrema urgencia la bajada de las tasas de interés, ha avisado que durante este mes de octubre, comenzará a desprenderse de los activos que ha ido acumulando con sus ingentes compras de activos enmarcadas en sus excepcionales medidas de expansión cuantitativa de ayuda a los bancos y al sistema financiero.
Se estima que la Reserva Federal dispone de una cartera de Obligaciones adquiridas, en torno a los 4,5 billones de dólares, frente a una cifra previa a la crisis que no llegaba al billón de dólares.
Probablemente, comience vendiendo a un ritmo mensual de 4.000 millones de dólares en bonos hipotecarios.
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha señalado que están bastante equilibrados los riesgos de la operación de desprenderse de tan ingente volumen de activos, inundando los mercados. Muestra una visión optimista respecto a la situación de la economía de Estados Unidos.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el aumento que tuvo lugar en el pasado mes de agosto se diagnostica por la Fed como “temporal”, señalando que es consecuencia del encarecimiento de los combustibles por la suspensión de las operaciones de refinado en la zona de Houston, con motivo del huracán Harvey. La previsión de la Reserva Federal, es que la inflación vuelva al nivel de la estabilidad de precios a medio plazo.
Las previsiones apuntan a que los tipos a largo plazo lleguen como mucho al 3%, y que se reduzcan los activos adquiridos mediante su venta, a algo más de la mitad.
EUROZONA:
Los bancos centrales más importantes del mundo, dieron una enorme “barra libre” de liquidez a la banca. Rebajaron los tipos de interés hasta llegar a tasas negativas. Todo ello, sin duda, como consecuencia del pánico a que se materializase una nueva Gran Depresión como la sufrida en el 29 del siglo pasado.
Las autoridades monetarias se atrevieron incluso a acometer las medidas menos ortodoxas y más condenadas por la teoría monetaria tradicional: comenzó la Reserva Federal estadounidenses con un programa de compra de activos para tratar de reanimar a la economía global y, posteriormente, el resto de los más grandes bancos centrales pasaron a acometer esas mismas medidas.
Incluso el BCE, que llegó tarde a casi todo por las dudas y oposición alemana, pero que una vez embarcado en esas políticas ahora no quiere abandonarlas para no debilitar una recuperación que, ahora sí, es la más sólida en una década.
Pues bien, el presidente Mario Draghi, frente a las expectativas de que hubiera novedades ya durante el pasado junio, ha estado pidiendo “paciencia y perseverancia”.
Los agentes esperaban novedades en junio, pero en la reunión del BCE en Sintra, se acordó seguir en la misma situación.
Finalmente Draghi ha preparado ya el terreno para retirar las medidas excepcionales, y que será “recalibradas” durante este mes de octubre. Aunque el presidente del BCE, dejó claro que retrasará una vez más la retirada si algo se tuerce: en particular, el tipo de cambio del euro.
La realidad es que la situación el BCE es difícil: el Producto Interior Bruto, el empleo, la confianza y las exportaciones van bastante bien y, en ese sentido facilitan la retirada de la medidas del BCE. Pero, en definitiva, las consecuencias de la Gran Recesión siguen latentes. La inflación está lejos del objetivo. Y el euro complica las cosas: una moneda más fuerte perjudica las exportaciones, dificulta la subida de precios (por el petróleo, más barato en euros debido a la apreciación de este) y endurece las condiciones financieras… todo ello, en contraste con una banca que continúa auxiliada por la “respiración artificial”.
El BCE viene comprando 60.000 millones de euros cada mes, dentro de un programa que expira el próximo diciembre. Si el euro da una tregua, los analistas esperan una rebaja del volumen mensual de compras, con una extensión del horizonte del programa de al menos seis meses. Draghi negó que ese programa (que ha gastado 2,3 billones desde 2015) haya contribuido a hinchar burbujas. Reiterando que el Programa de Expansión Cuantitativa (QE) “no tiene efectos negativos”, a pesar de la alergia que provoca en Alemania. “No hay evidencias que justifiquen esa angst (angustia) suya”, espetó con gran ironía ante las reiteradas preguntas de la prensa alemana.
En la última reunión del  Banco Central Europeo se decidió mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%. También dejó sin variación la facilidad de depósito el -0,4% (cantidad que los bancos que depositan dinero en el BCE deben pagarle) y la de crédito, en el 0,25%.
Respecto al programa de compras llamado ‘quantitative easing’, QE, se mantiene en unas compras netas de deuda de 60.000 millones de euros mensuales hasta el final de diciembre de 2017, o incluso “hasta una fecha posterior si fuera necesario”.
Por otro lado, Mario Draghi ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de la zona euro para 2017: desde el 1,9% hasta el 2,1%. Y para el próximo 2018 la mantuvo en el 1,8%.
En cuanto a la inflación, la perspectiva sigue en el 1,5% de cara a este 2017, pero para el próximo año 2018 se fijó la subida de los precios en el 1,2%, una décima menos de lo anteriormente previsto.
Realizadas las elecciones alemanas,  Mario Draghi ha lanzado un mensaje de optimismo, sin dejar de citar a los desafíos y riesgos que todavía nos acechan: la economía del euro crecerá por encima de la media de estos últimos años, pero aún es “pronto para cantar victoria”, Afirmando que “Europa necesita aún los estímulos monetarios del BCE para terminar de cicatrizar de las heridas de la crisis”.
Respecto a Alemania, dónde la elegida Angela Merkel puede tardar meses en formar Gobierno, Draghi le señaló que "son necesarios pasos decisivos para reforzar la gobernanza de la Unión Monetaria. Hay que hacer los deberes y se debe reformar la eurozona o la próxima crisis puede acabar con el euro”.
La realidad, es que el presidente del BCE ha lanzado mensajes a Alemania, cuyo Gobierno ha criticado las políticas expansivas y los tipos de interés negativos del BCE (se ha llegado a acusar a Draghi del ascenso de los ultras). Frente a ello, Draghi propone "paciencia y persistencia": en una larga comparecencia ante la Eurocámara, arengó a los diputados alemanes y dejó claro que la eurozona "aún necesita estímulos". Draghi perece no tolerar que nadie le meta prisas.
Por otro lado, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), Daniele Nouy, ha declarado que “sobran bancos en Europa y algunos siguen trabajando sin la rentabilidad mínima que reclaman los supervisores. Y este camino puede conducir a otra crisis”.
En ese mismo acto, Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, apuntó a continuación, que la rentabilidad media del sector está en el 5%, cuando el coste del capital es del 10%, por lo que también abogó por la reducción de bancos.
Según Nouy. "el chocolate es bueno con moderación, pero en grandes cantidades es nocivo. Con el sector bancario también sucede lo mismo: si crece demasiado somete a la economía y eso es nocivo para las entidades y la propia economía. Un sector financiero demasiado grande es como una droga para la economía porque facilita que esta esté excesivamente endeudada, lo que favorece la creación de burbujas”.
Según Nouy, durante la Gran Recesión, "solo han desaparecido el 20% de los bancos; el sector ha perdido 300.000 empleados de 1,9 millones que aglutina. Los activos bancarios en 2012 eran una cifra equivalente al 314% del PIB de la Unión Europea, y ahora son el 280% del PIB, por lo que sigue siendo demasiado grande. En EE UU los bancos representan el 88% del PIB, si bien los mercados de capitales financian más la economía que las entidades europeas". 
Señaló, que la ruta para reducir el sector "es que las entidades dejen de existir o que se fusionen. Las ayudas de los contribuyentes evitaron que los bancos débiles salieran del mercado porque no cayeron", ha afirmado, en una acusación que se podía dirigir a varios países del norte o sur de Europa. Comentó que el sistema de resolución europea garantiza que el sistema no colapse aunque caigan varios bancos.
Nouy postuló por “fusiones valientes”, pidiendo que se hagan también entre entidades de diferentes países. "Son complejas, caras, arriesgadas y requieren espíritu aventurero porque las incertidumbres prevalecen. Algunos bancos dudan de la calidad de los activos de sus competidores, y existen incertidumbres como la digitalización y la utilidad de las redes de sucursales, además de las barreras lingüísticas o culturales".
Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, afirmó que compartía con Nouy "la preocupación por el exceso de capacidad del sector y que se precisa una corrección ordenada para que las entidades ganen eficiencia". Afirmó que el sector se ha reforzado con 310.000 millones, el 25% PIB, con saneamientos durante la crisis, pero la rentabilidad es baja. "Los datos no son complacientes, la rentabilidad sobre recursos propios está en el 5%, algo más de la media de la UE, pero es escasa para cubrir el coste de capital, que se sitúa en el 10%. Esto ocurre por problemas temporales, como los tipos de interés, pero hay factores que seguirán con el paso del tiempo".
No obstante, Alonso también insistió en que los bancos tienen otros problemas, como recuperar la confianza y la reputación "que se perdieron durante la crisis tras algunas políticas comerciales que practicaron los mismos. Es su reto, en un mundo digital donde se premia la rapidez y la calidad de servicio".
ESPAÑA:
Durante los ocho primeros meses de este año, el incremento de la recaudación tributaria ha contribuido a reducir un 32,6 % el déficit estatal hasta situarlo en el 1,84 % del PIB (por encima del 1,1 % del PIB fijado como meta para el conjunto del año).
El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de ejecución presupuestaria con varios horizontes temporales: del conjunto de las administraciones públicas en el segundo trimestre, de todas las administraciones salvo las locales hasta julio y del Estado hasta agosto.
Las cifras más completas, las del segundo trimestre, reflejan que el déficit público cerró junio en 25.108 millones de euros, un 2,15 % del PIB, cuando el objetivo para el conjunto de 2017 es del 3,1 %.
Por subsectores, el déficit de la administración central se situaba en el 1,06%; el de las comunidades autónomas, en el 0,7 % (su objetivo es del 0,6 %), y el de la Seguridad Social en el 0,53 % (su objetivo es del 1,4 %), mientras que las corporaciones locales se anotaban un superávit de 1.874 millones, el 0,16 % del PIB, cuando su meta teórica es el equilibrio presupuestario.
Si se incluye el impacto de las ayudas a la banca, el déficit público hasta junio asciende a 25.452 millones, un 2,18 % del PIB.
Más completos, al incluir julio, son los datos de ejecución presupuestaria sin contabilizar las corporaciones locales, que afloran un déficit de 26.940 millones, un 2,31 % del PIB, sin incluir las ayudas a la banca, que en este periodo tuvieron un impacto de 1.977 millones.
En ese momento, la Administración Central tenía un déficit del 1,83 % del PIB, y los fondos de la Seguridad Social del 0,48 % del PIB, mientras que las comunidades autónomas lograban un superávit de 35 millones gracias al impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015.
Nueve comunidades autónomas cerraron julio con superávit; siete, con déficit, y una, en equilibrio presupuestario.
Los datos más actualizados son los del déficit estatal, que en los ocho primeros meses del año se redujo en un 32,6 %, hasta 21.502 millones de euros, lo que equivale a una cifra equivalente al 1,84 % del PIB.
Esta reducción del déficit obedece en parte a los mayores ingresos (crecieron un 5 %), en particular los tributarios, que sumaron 98.243 millones (un 7,3 % más).
El Estado recaudó en estos ocho meses un 23,9 % más que en 2016 en concepto de impuesto de sociedades, una cifra que muestra el impacto de los cambios en los pagos fraccionados y de la liquidación de 2016.
También aumentó la recaudación del IRPF (un 2,2 %) y del IVA (un 5,8 %), aunque disminuyeron los ingresos por cotizaciones sociales (un 2,7 %), a lo que se suma el impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015, que ha sido favorable a las comunidades autónomas.
El capítulo de gastos también ha contribuido a la reducción del déficit, con un descenso del 3,6 %, después de que hayan mermado las transferencias entre administraciones públicas (un 2,5 %), el pago de intereses (un 6 %), y la aportación a la Unión Europea por IVA y RNB (transferencia, por parte de los Estados miembros, de un porcentaje uniforme de su Renta Nacional Bruta, que se fija cada año en el marco del procedimiento presupuestario). El monto por IVA y RNB ha ascendido al 13,6 %.
Desde finales de la década de los noventa, el recurso propio basado en la RNB se ha triplicado y en 2015 representaba el 68,9 % de los ingresos de la Unión.
Disminuye también el gasto corriente (un 10,7 %, en parte por la ausencia de gastos electorales), y la remuneración de los asalariados (un 3,2 %, por el impacto de la devolución de la mitad de la paga extra de 2012 en el ejercicio 2016).
En todo caso, la segunda mitad de este año 2017, va a estar marcada por la desaceleración. Ya que si bien, El PIB español mantiene un buen ritmo de crecimiento (superior al de otras economías europeas) se está perdiendo fuelle.
La moderación en el consumo privado, y la propia revisión de las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), señalan cierto empeoramiento del PIB al cierre de 2017. En todo caso, se espera un crecimiento del PIB español este ejercicio de un 3,1% (alcanzará una cifra de 1,18 billones de euros).
Detrás de lo descrito, un aspecto muy relevante es la subida del precio del petróleo y de los carburantes.
Ahora bien, preocupan las consecuencias económicas que generan la incertidumbre y las fuertes tensiones políticas en Cataluña, como consecuencia de la amenaza de la declaración unilateral de independencia.
El Banco de España advierte de sus graves y palpables repercusiones económicas: “respecto a los riesgos que rodean a las proyecciones de crecimiento del PIB, en el plano interno, las tensiones políticas en Cataluña podrían afectar eventualmente a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación", si bien según el Boletín trimestral del Banco de España, “por ahora el impacto todavía no se ha materializado, ni siquiera en los movimientos (fugas) de depósitos bancarios”. Aspecto este, al menos dudoso, que en parte justifica las decisiones de cambio de sede de los dos grandes bancos catalanes.
El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, refiriéndose a un fabricante de automóviles, ha señalado que se estaban deteniendo inversiones en Cataluña de esa multinacional. En igual sentido, se han pronunciado Joaquín Gay de Montellá, el presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana. O el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane. Los dos han alertado de que ya se están parando inversiones pese a no citar ningún caso concreto.
En realidad, se trata de aspectos más bien futuribles. Si bien, al ritmo vertiginoso que estamos viviendo se contemplan como relativamente próximos.
¿Y cómo comenzaría el proceso de deterioro?
Sin pretender hacer un análisis exhaustivo de los amplios e innumerables efectos, que desde luego, no son objeto principal de este análisis, en un primer lugar, afectaría a la prima de riesgo soberana, que se trasladaría al resto de tipos de interés. El impacto dependería de la magnitud del endurecimiento de las condiciones financieras. Solo una subida de cien puntos básicos en los tipos tendría un coste neto para las Administraciones Públicas de unos 4.000 millones de euros en intereses durante un periodo de tres años.  
Igualmente, el Banco de España, ha señalado que el empuje del petróleo barato o de los estímulos monetarios del BCE irán, poco a poco, perdiendo fuelle: "se espera que el desvanecimiento gradual de algunos impulsos expansivos que han estimulado transitoriamente la recuperación de la economía española propicie una moderación del avance del producto".
Cita el supervisor otra causa: una moderación del gasto en el consumo de los hogares, porque durante los últimos trimestres estos habían realizado compras que habían dejado aparcadas durante la crisis y que, a corto plazo, no se repetirán. También menciona el final de las caídas del precio de la energía, que deja de aportar mayor renta real disponible a las familias.
El servicio de estudios de la entidad también se refiere al posible impacto de la revalorización del euro: "se estima que la apreciación reciente del tipo de cambio efectivo del euro tendrá un cierto impacto negativo sobre la evolución de la actividad y la inflación, que tenderá a verse contrarrestado, a efectos del escenario central de las proyecciones, por el fortalecimiento más reciente del entorno exterior de la economía española y, en especial, del área del euro".
El Banco de España considera que la creación de empleo continuará por una senda positiva, aunque, eso sí, con algo menos de vigor: “se prevé que los elevados crecimientos del empleo observados en los últimos años se moderen conforme transcurra el período de proyección, en línea con la evolución esperada para la actividad. El aumento de la ocupación generará disminuciones adicionales de la tasa de paro, cuyo nivel se situaría por debajo del 13% a finales de 2019".
Según sus previsiones, la tasa de paro en España cerrará este año en el 16,3%. Y al término de 2018 se situará en el 14,4%.
En lo que se refiere a los precios, según ha adelantado el INE, han subido en el mes de septiembre en el 1,8% interanual (dos décimas más que en agosto).
El organismo señala que la subida de precios se debe a la de la partida de alimentos y bebidas no alcohólicas, que descendieron en el mismo mes del año pasado. El dato se aleja un poco de las previsiones del Gobierno, que confía en que la inflación se acerque al final de año al 1%.
Si se confirma el dato adelantado por el INE, sería la mayor subida interanual de precios en un mes de septiembre desde 2012. Además, el índice encadena, con el de septiembre, 13 meses en positivo. La tasa de inflación se situó en el 1,8% interanual merced a una subida mensual de los precios del 0,2% en septiembre, que contrasta con el dato neutro de hace un año.
Al ser un adelanto del índice, el INE no desglosa los datos de los distintos productos que integran la cesta con la que se elabora la tasa de inflación y por tanto, no se puede saber qué partidas se han encarecido y cuáles se abaratan. Por el momento, el instituto estadístico se limita a señalar que han tirado del índice hacia arriba el grupo de los alimentos y bebidas no alcohólicas. En septiembre de 2016, los precios de estos productos cayeron un 0,9 en tasa mensual, mientras que este año han subido, según señala el Instituto. Este grupo de productos, que incluye los alimentos frescos, de precio muy volátil, fue uno de los que frenó la inflación en el mes de agosto.
El índice de precios armonizado, el que se elabora con los mismos criterios en todos los países de la UE para poder hacer comparaciones, se situó en septiembre en el 1,9%, una décima menos que en agosto. Se sitúa, por tanto, dentro de los objetivos del BCE, que persigue una inflación cercana pero inferior al 2%.
En otro orden, aunque en este momento no se ha producido una fuga de depósitos notable debida al desafío secesionista de la Generalitat de Cataluña, el Banco de España y a las entidades de crédito más importantes de Cataluña se han visto obligadas a mantenerse alertas frente a este grave problema por los riesgos que comporta. Así que se han puesto al día y reforzado sus planes de contingencia de liquidez ante una eventual salida de ahorros.
Técnicos del Banco de España vigilan estrechamente la liquidez frente a salidas reseñables del ahorro depositado en los bancos de Cataluña. Esto es lógico, ya que el Banco de España es garante de la estabilidad financiera del sistema.
Hay que evitar que cunda el pánico entre la clientela de forma irracional. De ahí que se hayan lanzado mensajes de tranquilidad: “jurídicamente todavía no ha cambiado nada”, pero en el sector se reconoce que por ahora solo se están registrando preguntas de clientes preocupados en las sucursales y cierres de cuentas o traspasos puntuales de ahorros a otras entidades.
En este momento no existe una tendencia alarmante: los bancos con sede en Cataluña insisten a los clientes más preocupados que en cualquier situación estas entidades harán el movimiento necesario para seguir bajo el paraguas del Banco Central Europeo (BCE), lo que da una garantía total a los depósitos. Cabe recordar que estas entidades, gracias al cambio legislativo introducido por el Gobierno, pueden cambiar su sede social de Cataluña a otra ciudad fuera de esta región en 24 horas.
Todo esto explica los movimientos que ya se han producido de cambio de sede central en el Banco Sabadell y en Caixabank, que han abandonado Cataluña.
En relación al empleo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo en las Oficinas de Empleo) creció en 27.858 personas. En cambio, el mercado laboral mantuvo su buen tono gracias al comienzo del curso escolar: la afiliación en la educación tiró de las altas en la Seguridad Social y el incremento total de cotizantes fue de 26.318.
Más allá de los datos mensuales, la tendencia de recuperación se mantiene. El instituto público gana cotizantes a un ritmo del 3,5% al año, hasta llegar a una media del 18,3 millones; y el paro baja al 8,3%, hasta los 3,4 millones.
La alta estacionalidad en la economía española, y con ella los altibajos en el empleo y la contratación, está instalada en casi todas las ramas de actividad. Esto se ha observado con claridad en septiembre, un mes en que acaba la temporada turística y comienza el curso escolar. La traducción al mercado laboral es que, según el Ministerio de Empleo, cayó la afiliación en hostelería, unos 44.500 afiliados menos, y la aumenta en educación en 52.605. El empuje de esta última permitió que la Seguridad Social ganara cotizantes el mes pasado.
Por todo ello, el mercado laboral en septiembre mantuvo una buena tendencia. La creación de empleo sigue creciendo a un ritmo alto y ya se mantiene de esta forma durante casi cuatro años.
En el último año se han afiliado unos 600.000 (un 3,52% más). Este porcentaje supone una ligera mejoría, siete centésimas, sobre el marcado en agosto tras unos meses de un ligerísimo freno.
El pasado septiembre pone de relieve, que si bien se firman cada mes alrededor de dos millones de contratos, en lo que va de año se han suscrito casi 16 millones, los contratos fijos apenas representan un 8,9% del total.
Ahora bien, a falta del último trimestre del año, mucho tendrían que cambiar las cosas para que este ejercicio no concluya con bastantes más de 20 millones de contratos suscritos, una cifra que superará el récord que ya se marcó el año pasado.
Más del 90% de los contratos son temporales, el 38% de tiempo parcial, lo que según los sindicatos significa “un abuso injustificado” de estos contratos.
La patronal CEOE, por su parte, mostró su esperanza en que la recuperación laboral se consolide en otoño “y no se vea afectada por situaciones de incertidumbre”.
Por otro lado, el gasto en prestaciones contra el desempleo sigue bajando. Hasta el pasado agosto, el servicio público de empleo había gastado 11.669,5 millones de euros, un 7% menos que en el mismo periodo del 2016.
Esta reducción está directamente relacionada con la caída del número de beneficiarios. En agosto había 1,9 millones de parados con algún tipo de ayuda, y la tasa de cobertura se situaba en el 59,2%.
MERCADOS:
La crisis catalana ha irrumpido con fuerza en los mercados. Tras unos días de calma bursátil, el Ibex ha llegado a registrar su mayor caída desde el 24 de junio de 2016, después del referéndum en el que los británicos decidieron su salida de la Unión Europea. 
Los valores más castigados fueron los catalanes CaixaBank y Sabadell, con descensos en torno al 5%, en un día de tranquilidad en las Bolsas europeas. El desafío independentista también repercutió en la deuda española, cuya prima de riesgo subió cinco puntos básicos, hasta los 133. Los analistas temen futuras convulsiones ante una crisis política de consecuencias incalculables.
La realidad, es que el Ibex, ha estado en mínimos. Las casas de análisis han improvisado informes tratando de calibrar los efectos en los mercados de la mayor crisis política a la que se ha enfrentado la democracia española en sus cuatro décadas de historia.
Días después del 1 de octubre, la Bolsa española perdió los 10.000 puntos por primera vez en más de medio año, muy lejos ya del máximo de 11.250 alcanzado el pasado mes de mayo.
Respecto al mercado del petróleo, la cotización del barril de Brent, el de referencia en Europa, ha llegado a caer hasta los 58,5 dólares. Pese a la caída desde el pasado 30 de agosto no ha dejado de subir casi cada día, alcanzando niveles desconocidos desde julio de 2015. Fue entonces, hace más de dos años, cuando tocó los 60 dólares por última vez.
El referéndum de independencia del Kurdistán iraquí, ha sido la última causa de la subida de los precios.
En todo caso, el posible aumento de los límites a la producción por el lado de la oferta y una mayor demanda por el buen momento económico contribuyen a la escalada de precios.
El pasado 30 de agosto, el barril de crudo Brent se pagaba a 50,86 dólares. En menos de un mes el incremento ha sido superior al 15%. Hace apenas tres meses, el 21 de junio, se registraba el mínimo anual, 44,82 dólares. Desde entonces, la subida es de más del 30%.
También coopera a la subida, el recorte real acordado en noviembre de 2016 por los países productores, tanto de la OPEP como externos. Entonces decidieron reducir la producción 1,8 millones de barriles diarios, hasta alrededor de 32 millones, para lograr un aumento del precio. La decisión, prorrogada en julio de este año hasta marzo de 2018, empieza a dar sus frutos, toda vez que los implicados “han aumentado el grado de cumplimiento” de sus promesas.
También han contribuido otros factores, como el paso del huracán Harvey, que paralizó las refinerías de Texas, que concentran un tercio de la capacidad de refino de Estados Unidos, y obligó a parar a muchas plataformas petrolíferas del Golfo de México. Además, México anunció que en julio su producción había bajado de 2 millones de barriles por primera vez desde 1980, por la crisis de su industria.
No obstante, en esta situación, con precios rondando los 60 dólares, se podrían activar algunas producciones que contribuirían a aumentar la oferta y, por tanto, a retener las subidas.
EMPRESAS:
Gas Natural Fenosa también aprobó cambiar su sede social desde Barcelona a Madrid. Se tomó esa decisión, según informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), "ante la situación política y social que está viviendo Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello genera, y en tanto se mantenga esa situación".
La energética, participada por Criteria (propiedad de La Caixa), aprobó el traslado la misma tarde en que CaixaBank decidió trasladarse a Valencia "ante la actual situación política y social en Cataluña". Fuentes del grupo explicaron que el traslado se ha planteado como medida temporal para hacer frente al contexto de inestabilidad política actual. La decisión fue adoptada sin voces discrepantes en el Consejo de Administración y ante el riesgo de que la situación de inestabilidad provocara una huida de capital en la empresa dado el alto nivel de inversores internacionales que hay entre su accionariado.
Además, la posibilidad de que la situación en Cataluña se complicara ha inquietado a las agencias de calificación de riesgos. La decisión no fue fácil, puesto que, con 174 años de historia, Gas Natural es una de las empresas más emblemáticas de Barcelona.